La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



martes, 15 de mayo de 2012

Mataron el glamour..........

Tuve la fortuna de ser invitado (gracias Curro, LibertyIU) a asistir la semana pasada a un palco del Open de Madrid, y poder disfrutar (esa era la idea), además del tenis, de su zona VIP y catering (el mismo de la Formula I, el de Niki Lauda).



Me vais a permitir, antes de seguir con lo que quiero tratar en esta entrada, un leve comentario tenístico. No soy ni Nadal ni Djokovic, no he pisado esa pista, ni sé si la bola botaba mejor o peor; pero lo que sí tengo seguro es que no veía excesivamente bien la bola.



Bueno, volvamos al catering. La zona donde estaba ubicada se veía realmente curiosa, montada con una estructura de gran prestancia y con un buen cuidado por los detalles. Una zona exterior donde picar algo antes de la cena, y que se convertía en la zona de copas posteriormente.

La zona interior se encontraba acondicionada en dos plantas, con un total de 10 elegantes salones ambientados en diferentes lugares y formas de cocinar : japonés, estadounidense, español, francés, italiano,...Y la atención de camareros y cocineros (a la vista), notable.


El nivel de la comida, por elaboración y calidad, me resultó bastante buena en general, destacando el sushi y el sashimi, el jamón 5Jotas, las ostras, la pasta, ciertas preparaciones a la plancha,..., aunque, y aquí empieza un poco el título del artículo, había unos cuantos platos ya preparados que se quedaban fríos, demasiados paseos al ser un formato buffet y poca concordancia de vinos a los platos, dado que no había más que un tinto y un blanco, además de champán y una cerveza premium, la Inedit de Ferrán Adriá, algo que se me quedaba corto para acompañar la comida.

Pero lo que destrozó ese efecto glamuroso que flotaba en el ambiente, al menos para mí, fue el momento final, de vuelta a la zona exterior, para tomar una copa. Ya sabeis que soy hombre de Gin Tonic (el resto de alternativas tampoco eran mejores), e incluso me podriais tildar de sibarita, pero me resultó demasiado lamentable su elaboración : y no fue porque sólo hubiera Beefeater 24 (razonable, ligado a la limitación de marcas) y Schweppes, ni porque me lo sirvieran en vaso de sidra (aceptable), ni siquiera por poner un gajo de limón o lima (a mi petición de piel de lima, casi le da la risa al camarero), ¡¡¡LO INACEPTABLE ES QUE ENCIMA LA TONICA FUERA DE GRIFO!!!

Por favor, cuiden estas cosas para la próxima vez.........





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