La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



domingo, 6 de octubre de 2013

Crucero por fiordos noruegos y Escocia : Capítulo VI y último. Leith - Edimburgo


02/08/2013


Este fabuloso crucero tocaba a su fin, ya que nos encontrábamos en el último día antes de volver, pero todavía nos quedaba conocer una ciudad extraordinaria, llena de vida y de una deliciosa arquitectura.


Por la mañana, a horas tempranas, llegamos al puerto de Leith, hoy un barrio más de Edimburgo, a pesar de la negativa en su día, en referendum (95% votaron no), de los habitantes de esa población. Dado el diseño del puerto, las labores de atraque precisaron de un largo rato, a ritmo casi de baile : "Un pasito adelante, otro hacia atrás....".



Ya con el barco dispuesto como hotel flotante (esa noche dormía, lo cual permitía poder subir y bajar sin horario fijado), desembarcamos a media mañana y nos encaminamos, a través de calles flanqueadas por bonitos edificios con gran número de ventanas (para que entre más la luz) y múltiples iglesias (son muchas las religiones allí profesadas), hacia el Palacio de la Reina (Palace of Holyroodhouse), que visita una vez al año, donde se puede admirar su preciosa abadía, hoy día en ruinas. Desde las cercanías, y en lo alto, podíamos divisar Arthur's Seat, antigüa zona de caza del siglo XIII, hoy convertida en imponente parque.



Nos adentramos a dar una vuelta por Holyrood Park, donde se podía ver mucha gente haciendo deporte, paseando,..., en un entorno muy agradable, y donde se puede admirar el considerado lago más pequeño de Escocia (contrapunto del lago Ness); desde la zona más alta del parque, las vistas de la ciudad eran excelentes.



Tocaba adentrarse en el casco viejo, la zona con mayor encanto, y en esta ocasión con más ambiente, dado que se celebraba el comienzo del Festival Internacional (con historia desde 1947), con gran cantidad de artistas por las calles, grupos de teatro y cantidad ingente de visitantes y curiosos.


Subimos por unas calles, nos adentramos por los característicos callejones (close) y sus reminiscencias de otras épocas, vimos iglesias, nos acercamos al magnífico castillo,...Por supuesto, había que reponer fuerzas, así que nada mejor que una típica "Scotish Tavern", como la Deacon's, pero después de buscar y seleccionar, dado que íbamos con las niñas, y en Escocia no admiten menores de edad en muchas tabernas. Salmón y buena pinta de cerveza, como no podía ser de otra manera.



Bajando desde la zona del castillo, llegamos a Grassmarket, zona con mucha historia, hoy convertida en enorme plaza llena de pubs y gran ambiente. Desde allí, nueva cuesta arriba para adentrarnos en el cementerio más famoso de Edimburgo, Greyfriars, donde se encuentran enterrados Bobby y su dueño (con una preciosa historia de amor de un perro hacia su amo, del que no se separó una vez enterrado, y que acabó yaciendo allí mismo, cerca de la mano que le dio de comer); realmente curiosa la costumbre edimburguesa de vivir en edificios con vistas a las tumbas o fotografiarse en un día de boda en los cementerios.




Continuamos nuestro distendido paseo, hasta llegar al entorno del espectacular Hotel Balmoral, tras cruzar el puente North, y admirar de lejos el monumento Nelson. Desde allí, autobús de dos pisos y camino al barco.



Realmente sensacional este crucero en su conjunto, del que toda la familia guardaremos grandes recuerdos.

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