La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



sábado, 21 de julio de 2018

La "otra" ensalada Mar y Montaña



Es muy habitual encontrar distintas opciones de plato, muchas en versión ensalada, con aquello del "Mar y Montaña". Pues bien, hoy toca hacer algo más atrevido, jugando con un producto que en unos años veremos como habitual, pero que hoy causa cierto rechazo, como son los insectos, y en este caso gusanos; y el mar lo será de verdad, con la imponente presencia del codium (o percebe de pobre), redondeando un plato de gran nivel, al menos a mi parecer, y que casi podría patentar.

INGREDIENTES

Salmorejo.
Una manzana Pink Lady. Lo importante es que sea crujiente.
3-4 champiñones.
Brócoli.
Un limón. 
Sal rosa del Himalaya.
Pimienta de Jamaica.
Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE).
Huevas de lumpo.
Unos gusanos molitor (Jimini´s). En este caso, preparados con ajo y finas hierbas.
Germinados de Rosa de China.
Flores de salvia.
Alga codium.

RECETA

Empezamos preparando cada uno de los ingredientes. Pelamos y descorazonamos la manzana, preparando unas láminas, que reservamos con un chorro de limón por encima, que evitará la oxidación. Por otro lado, nos ponemos con los arbolitos de brócoli, de los que extraemos la parte verde en forma de falso cous-cous o quinoa, pero menos fino; con un cuchillo, raspamos con cuidado.


Limpiamos con un trapo húmedo los champiñones, y quitando el pie, lo loncheamos. Lavamos las hojas de salvia, una vez separadas de la planta.

Y vamos con la elaboración y presentación. Lo mejor es usar un plato llano grande o alguna bandeja de aspecto elegante. En el fondo esparcimos de forma regular el salmorejo; la cantidad, a gusto de cada cual. Por encima, y cubriendo la mayor parte, el brócoli, que nos dará ese punto vegetal.


Distribuimos el champiñón, para continuar después con la manzana, que veremos si hace falta cortarlo en trozos menores. Terminamos de usar el resto de zumo de limón por encima. Y es el momento de incorporar los gusanos, en cantidad no excesiva, pero que uno se los pueda encontrar y le cruja en ciertos momentos al comer.



Cubrimos en buena medida con los brotes, previamente lavados y dejados secar. Toque de sal y pimienta.


En el centro, colocamos un poco de huevas de lumpo, sobre lo que rematamos con un poco de codium. A los lados, resto de codium que deseemos incorporar a la receta, teniendo en cuenta ese elevado punto marino que nos dará (yo, como apasionado de los percebes y las algas, no me cansaría de comerlo).


El toque final son las flores de salvia, a modo de adorno, pero que nos aportará aroma y sabor, con un ligerísimo picor. Chorro de AOVE a modo de aliño final, y a la mesa.


En este caso, voy a aconsejar un vino que le va perfecto, como es el Gaintus, un rosado de sumoll, de delicada elaboración y enorme equilibrio.




domingo, 15 de julio de 2018

Crema de colinabo, calabacín y patata



A mí el verano me suena a gazpachos, sopas frías y cremas templadas. En este caso vamos con una de las últimas, si bien se podría presentar en frío.

INGREDIENTES

Un calabacín.
Un colinabo.
Dos patatas.
Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE).
Sal azul de Persia.
Pimienta negra de Madagascar.
Estragón picado.
Jengibre.

RECETA

Ciertamente se trata de una receta muy sencilla, ya que no consiste más que en cocer y batir fino.

Ponemos en cazuela el AOVE, donde doramos ligeramente los trozos de calabacín, colinabo y patata. Toque de sal y pimienta, al gusto, y cubrimos de agua, sin que rebose.


Añadimos una pizca de estragón y unos trozos de jengibre fresco (o en polvo, si no se tiene). Dejaremos cociendo a fuego medio (o medio - bajo) hasta que todo quede suficientemente blando para batir en condiciones.


Ya sólo queda batir, lo más fino posible. Podríamos presentar con unos croutons, y quizá espolvorear por encima un poco de cebollino picado fresco.