La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



jueves, 14 de septiembre de 2017

Magret de pato y salsa de moras



Hoy toca la elaboración de un plato elegante, con el que quedar bien ante tus invitados, pero que por otro lado tiene una elaboración realmente sencilla, como aquí os quiero mostrar.

INGREDIENTES (4 personas)

Calculad que con un magret comen unas 3 personas de buen yantar, quizá 4. Yo preparo uno en este caso.
Ginebra Jinzu (podría valer otra u otro destilado, pero he buscado esos aromas de sake que contiene).
Tomillo y romero fresco.
3 - 4 patatas pequeñas.
Unas moras (entre 20 - 25).
Unas hojas de salvia.
Una naranja de zumo.
Sal azul de Persia.
Pimienta de Jamaica.
Aceite de oliva virgen extra (AOVE).

RECETA

Nos ponemos manos a la obra pelando las patatas. Cortamos en rodajas no muy finas, les ponemos sal y las vamos a preparar en el microondas, buscando un poco entre cocido y frito, colocando en un plato hondo con las hojas de salvia, para aromatizar, y un chorrito de AOVE. Unos 11 minutos.



Pondremos a macerar las moras en zumo de media naranja, junto con unos trocitos de gajos de la misma.


Por otro lado, cogemos el magret y realizamos unos ligeros cortes en sentido diagonal sobre la grasa de la piel, y repetimos a la inversa para que queden unos rombos de similar tamaño.


Tras haber salpimentado (siempre al gusto), colocamos en sartén ya caliente, pero a fuego medio-bajo, sin nada de aceite, sobre la parte de la piel para que vaya soltando poco a poco la grasa, durante unos 6 - 8 minutos. La grasa que va soltando la retiramos con una cuchara, y filtramos con un colador para reservar en un bol. Sobre el magret colocaremos las ramitas frescas de tomillo y romero, que nos darán un interesante punto a campo.



Sacaremos el magret del fuego para confirmar que se ha quedado una costra más o menos crujiente, y volvemos a colocar en la misma sartén por el otro lado, durante unos 2 minutos, a la misma potencia de fuego.



Habremos comenzado con la salsa, colocando en otra sartén un poco de la grasa reservada, donde doramos a fuego medio las moras y los trocitos de naranja, así como el propio zumo unos segundos después. Pizca de pimienta de Jamaica y un retoque de sal.


El magret lo sacaremos del fuego, y taparemos con una campana de cristal o un plato hondo, para que conserve bien los jugos dentro y quede rosadito y tierno al corte.



A las moras le añadimos un chorro generoso de la ginebra (podríamos flambear, si se desea), y dejamos evaporar el alcóhol, reduciéndose la salsa a fuego lento. Se puede poner un poco de agua si se quiere bajar el nivel glicérico de la mezcla.



Ya con todo rematado, sólo quedaría emplatar. A un lado las patatas, ya sin la salvia, ligeramente encima la carne, cortado en trozos de algo menos de un dedo, las moras al otro lado, y salseamos algo por la carne, dejando en una salsera el resto de moras.




Bon apetit.


lunes, 28 de agosto de 2017

Taquitos de pollo con champiñones, y puré de calabaza y patatas



En este caso nos embarcamos en una receta llena de toques aromáticos y ciertas reminiscencias orientales. Por supuesto, saludable y completo, a la par que de sencilla elaboración.

INGREDIENTES (4 personas)

2 pechugas de pollo (podríamos optar por otras piezas del pollo). Mejor si es pollo de corral.
Una lata de champiñones enteros (o unos cuantos champiñones frescos).
Un cuarto de cebolleta roja.
Mezcla de sales : azul de Persia y rosa del Himalaya.
Pimienta de Jamaica.
AOVE.
Unas ramitas de romero.
Miel.
Medio vaso de vermú blanco.
2 patatas.
Un paquete de calabaza cocida (nos hará la vida más fácil, y nos ahorra un paso). Suelen ser de unos 200 gr.
Un vaso colmado de leche.
100 gr. de mantequilla (mejor sin sal).
Cúrcuma.
Nuez moscada.

RECETA

En primera instancia tendremos que cocer las patatas, que nos queden muy jugosas y blanditas. Ya cocidas, las cortaremos en pequeños trozos, al igual que la calabaza, si no viene ya en estos términos.


Habremos cortado cada pechuga en unos 8 trozos. En una sartén con un poco de AOVE, y tras salpimentarlos, los sellaremos y reservamos; es cosa de no más de un minuto. En la misma sartén, y sin necesidad de añadir más aceite (si es posible), incorporamos la cebolleta bien picada, y enseguida los champiñones en trozos no grandes.


Al mismo tiempo arrancamos con el puré, con mantequilla en una cazuela sobre la que vertemos las patatas y calabaza para que se doren ligeramente, a la vez que un toque de sal y pimienta al gusto. La leche junto con media cucharadita de cúrcuma  y un poco de nuez moscada; fuego medio-bajo y vamos removiendo y machacando las patatas y calabaza.




Sobre los champiñones, con un leve toque dorado, un par de cucharadas de miel, para seguidamente añadir el vermú y colocar las ramitas de romero; fuego medio hasta evaporar el alcóhol y que se reduzca la salsa, momento en el que incorporamos el pollo, que en un minuto o poco más, estará dispuesto.





En función de gustos, el puré lo podemos batir un poco, o terminar machando a tenedor, quedando ligero, aunque encontremos algún trocito entero. Corregimos de sal.




Presentamos con una base de puré, los trozos de pollo, champiñones y un poco de salsa. Adornamos con una pequeña ramita de romero.



Es muy importante que se mezcle bien el puré con la salsa, y así conjugar todos los aromas, y que el pollo se empape bien para que quede lo más jugoso posible.


Sólo queda disfrutar, y mejor con un vino tinto que no tenga excesivo cuerpo, pero sí mucha fruta y aroma.

viernes, 25 de agosto de 2017

Ensalada de higos y foie



Como siempre, el verano es perfecto para experimentar con distintos tipos de ensalada. En este caso nos adentramos en un juego de matices, sabor a través de los contrastes, con dulce, salado, ácido, amargo,...; y además, sencilla, sabrosa y bastante completa.

INGREDIENTES

Unas hojas de berro (e incluso cualquier otro tipo de base verde, como canónigos).
Higos (para esta ensalada prefiero que sean negros).
Sal azul de Persia.
Miel.
AOVE.
Un tomate, que esté en buen punto de maduración, y que no sea grande.
100 gr. de foie. A ser posible, lo habremos congelado, y sacado una media hora antes, manteniendo en nevera.
Una cuña pequeña de queso ahumado.
Tomillo fresco.
Un poquito de zumo de limón.

RECETA

No puede ser más sencilla la elaboración, ya que no requiere cocinado. Preparamos la vinagreta, con una cucharada y media de miel, chorro generoso de AOVE, sal y leve chorrito de zumo de limón. La idea es que quede denso, y se note bien la miel.


Ponemos los berros como base, y encima, tras haberlos pelado, rodajas de higo (la cantidad en función del gusto de cada uno). Completamos con unas pequeñas cuñas de queso y trozos de foie.



Rematamos con unos trozos, no grandes, de tomate. Es el momento de napar con la vinagreta, y si lo viéramos necesario, añadimos un poco más de miel.



Acabaremos el plato espolvoreando el tomillo, y si fuera necesario rectificamos de sal. Ya sólo queda llevar a la mesa.