La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



lunes, 4 de febrero de 2019

Un rico carpaccio de calabacín




Cada vez soy más de las verduras crudas, buscando alternativas y combinaciones para conseguir atractivos y sabrosos platos. En esta ocasión toca una receta con calabacin....y mucho más.

INGREDIENTES (a compartir)

Un calabacín.
Limón.
Sal rosa del Himalaya.
Pimienta de Jamaica.
Un par de champiñones.
Trufa (o en su defecto, aceite de trufa).
AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra).
Queso parmesano (también podría ser un curado manchego).
Unos tomates cherry de tamaño grande.
Un vinagre con cuerpo (podría ser de Módena o algo similar).
Tallo verde de cebolleta.
Pipas de calabaza.
Nueces peladas.

RECETA

Es un plato de elaboración sencilla, que no requiere demasiado tiempo, y todo va sobre la marcha.

Lo más trabajoso es el corte en carpaccio del calabacín. La idea es que quede lo más fino posible, pudiendo preparar a cuchillo o, si se tiene, a mandolina.

En un plato grande o bandeja, colocaremos el calabacín en un par de capas. Rociamos un poco de limón exprimido, de forma ligera.

Picamos bien los champiñones y echamos por encima. Toque de sal y pimienta. Seguimos con las pipas de calabaza y las nueces (muy picadas), en cantidad según el gusto. Chorrito de vinagre y un poco de AOVE.


Cubrimos de forma generosa con el queso que rallaremos al momento, y acompañamos con un poco de trufa,  bien espolvoreada o laminada.


Para finalizar, los tomates de rodajas (de ahí buscar unos cherry grandes), y el tallo de cebolleta muy picado. Acabaremos con un alegre chorro de AOVE.





viernes, 25 de enero de 2019

OLEO RESTAURANTE, un buen "cuadro" gastronómico en Málaga



Cuando alguien se encuentra fuera de su zona habitual y de influencia, en lo culinario es bueno consultar, por un lado a los lugareños y por otro a los amigos, además de las habituales consultas en internet (más útiles de lo que a veces se piensa, cuando se sabe usarlas). Pues bien, en este caso, mi buen amigo Fernando Limón (La Sopa Boba) me recomendó Oleo Restaurante como uno de los locales a los que no podía dejar de ir en Málaga. Y así lo hicimos mi mujer y yo, aprovechando el fin de semana que hemos disfrutado en la bonita capital de la Costa del Sol, pasando, casi de improviso, a comer el pasado sábado.


La verdad es que llegamos tarde, pero desde el primer momento Rafa, el encargado del local (en ausencia del arte en cocina de Sergio del Río y Rui Junior), nos hizo sentirnos a gusto. Mesa tranquila en este local con mucha luz, dentro del CAC (centro de Arte Contemporáneo), sin complicaciones decorativas, y con una amplia terraza perfecta en épocas de buen tiempo, pero no desdeñable en otros momentos. A partir de ahí, sólo quedaba disfrutar.



Por lo que os voy a contar, se podría pensar en un local de estilo japonés, para tomar sushi, pero es mucho más que eso. Trabajan principalmente con producto fresco de la zona, y tienen muchos guiños hacia lo oriental. Cuando el punto de partida a nivel de referencias es bueno, me gusta ponerme en manos de quien nos atiende, sobre todo cuando denotas desde el principio un alto nivel profesional. Pues dicho y hecho, que nos sacasen un variado de platos a probar, con un maridaje de vinos.

De arranque, sus particulares Patatas bravas, consideradas entre las 10 mejores de España, realmente especiales con una espuma picante de kimchi. Por supuesto, había que probarlas, como nos dijo Rafa.


Seguimos con un gran plato, versionado y con perfecto equilibrio, como el Ceviche de jurel malagueño sobre lima, vinagreta de jengibre, ajo y soja. Impactante en boca, divertida presentación; para tomar de un bocado, apretando la lima.


Magnífica ensalada seleccionada, De tataki de salmón, con algas, vinagreta de sésamo y anacardos. El tataki, en punto perfecto, realmente rico, siendo por si mismo un plato, enlazaba perfecto con el resto de la ensalada. El aliño, muy acertado.


Y llegó un plato de los de matrícula de honor : Carpaccio de ventresca de atún toro con erizo. Sabroso, puro mar, lleno de matices y delicadeza, empezabas a comer y no podías parar.


El nivel estaba siendo exquisito, y el remate (antes del postre), en forma de nigiris y otras elaboraciones de sushi, no hizo más que elevar la nota. Muy buenos los de vieiras con ponzu de shiso y lubina con fina panceta; sublimes los de ventresca con foie y steak tartar trufado, a tal nivel que pedí repetir de estos últimos.





Sólo nos faltaba endulzar semejante comilona, con lo que volvimos a ponernos en manos de Rafa, para que nos trajera dos postres a compartir. Me encantó el Lemonpie sobre tofee; rico el trampantojo de Mini Babybel (con frambuesa y salsa de queso).



Los postres los acompañamos con un elegante sake, invitación de la casa. Antes disfrutamos de 4 vinos, de acertado maridaje : Cunqueiro Tercer Millenium (un Ribeiro de elegante coupage de uvas gallegas), PX Reserva Familia (de origen malagueño), De Nit Raventós i Blanc 2016 (delicado cava rosado) y Cloe 2017 Chardonnay by Chincilla  (sensacional vino de la Sierra de Málaga).





Cocina de maravilloso producto fresco, con elaboraciones sencillas y muy bien ejecutadas, que hacían resaltar lo principal, el propio producto. Y todo por 103 €, un precio que me lleva a marcar este local con una excelente RCP (Relación Calidad - Precio), y que estaré encantado de volver a visitar, si surge la ocasión.



OLEO RESTAURANTE
C/ Alemania s/n
29001 Málaga
952.21.90.62
www.oleorestaurante.es

lunes, 24 de diciembre de 2018

Un paseo por lo mejor de 2018 by #fernandosyrah





Casi a puertas del final de 2018, con la mente puesta en la cena de esta Nochebuena y metido de lleno en días de encuentros, aperitivos y demás zascandileos, os voy a dejar mis entradas preferidas de este año, seleccionadas en 3 categorías, que no dejan de ser las del propio blog. En cada una de esas reseñas tendréis el enlace al propio post.

Mejores recetas

Me quedo con 3, que a la vez no dejan de ser un pequeño recorrido por gastronomías de tierras cercanas.

Un toquecito francés con los deliciosos coquelets.

Tradición española con unas muy ricas migas.

Intentando reflejar con exactitud una buena carbonara italiana.


Descubriendo restaurantes

Desde un Estrella Michelín #SierraGourmet hasta un pequeño restaurante madrileño, pasando por una delicia bordelesa.

Juventud al poder en Tres por Cuatro.

Montia, un Estrella Michelín para casi cualquier bolsillo.

Buen pescado y marisco en Le Petit Commerce.


Viajes disfrutones

Viajes rurales, en familia o de un día.

Puro encanto en Masía de Cebrián.

Burgos huele a vermú.

Fascinante Oporto.



Sólo queda desearos unas muy Felices Fiestas, y que en el 2019 nos sigamos encontrando y disfrutando.





jueves, 22 de noviembre de 2018

Carbonara de verdad........nunca con nata



La cocina italiana tiene multitud de interesantes platos, muchos de ellos en torno a la pasta. Los han exportado a todo el mundo, pero sin embargo no siempre se respetan las recetas tradicionales. En este caso os traigo una receta de las más conocidas, respetando al máximo su elaboración clásica, sobre todo en lo que respecta a la salsa.

INGREDIENTES (4 - 5 personas)

Pasta, en este caso opté por tagliatelle, aunque la carbonara clásica es más con espagueti. Esta es una de mis ligeras licencias. Pasta fresca al huevo (unos 500 gramos).
Guanciale (nunca bacon, y si no lo encontrais, como mucho con panceta). Cantidad al gusto.
Queso pecorino (si bien, usé uno especial con trufa, que es mi otra pequeña licencia).
4 - 5 huevos. Usaremos 3 - 4 yemas y un huevo entero.
Pimienta negra (según la potencia, podeis seleccionar una u otra). Es imprescidible, al dar ese "toque a carbón", que da nombre al plato.
Sal.
Agua.

RECETA

Pues nos ponemos manos a la obra (diría que casi maestra). Rallaremos primero el queso, en cantidad generosa, al tiempo que pondremos agua a hervir, con un puñado de sal, donde coceremos la pasta. No se debe echar aceite en ese agua.



Separamos la yema de 3 de los huevos, y las juntamos con el otro huevo. Entonces a batir, añadiendo queso, en la idea de buscar una salsa cremosa, relativamente densa. Este tipo de queso da suficiente potencia, como para que no nos haga falta añadir sal.



A la vez, cuando hierva el agua, incorporamos la pasta, que en pocos minutos tendremos lista (seguid las instrucciones del fabricante, y no os equivocareis), de tal forma que quede al dente. Para confirmar que está bien, probadla (no intenteis que se pegue en la pared ni otros disparates similares). No escurrimos.


Por otro lado, y a ser posible al tiempo, en una sarten grande aprovechamos algo de la propia grasa del guanciale, cortado en trozos pequeños, y así no necesitaremos AOVE. Salteamos rápidamente, y ahí mismo incorporamos la pasta, directamente desde el agua de cocer (nunca está de más que caiga algo de agua, que ligará mejor la salsa). Esta parte ya estará finalizada, y retiramos del fuego.





Terminaremos la salsa incorporando pimienta, al gusto, y batimos para que se mezcle bien; podemos rectificar con más queso (para espesar) o un poco del agua de cocer la pasta, según veamos que ha quedado de densidad. Con la sartén de la pasta y guanciale fuera del fuego, como antes mencionaba, añadimos la salsa, y mezclamos a conciencia, de tal forma que casi parecerá que no tiene salsa. Es muy importante que no incorporemos la salsa de huevo con calor de fuego directo, ya que se cuajaría, y no es la idea.





De ahí al plato, y a comer. Siempre en función del gusto de cada cual, se podría echar un poco de pimienta por encima, así como queso rallado; yo no soy partidario, porque el plato ya habrá quedado redondo.