Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



lunes, 1 de junio de 2026

Otoro Jukusei : Experiencia "japonesa" de alta calidad



Uno de mis mejores descubrimientos gastronómicos en Madrid de los últimos tiempos. Y es que se junta mi gusto por la cocina japonesa y el sushi, con una excelente calidad de producto y un cuidado servicio.


Transportarse (otra forma de viajar) a una taberna japonesa (versión izakaya española), no exenta de elegancia, donde al frente de la sumillería encuentras a Elena, que te va acompañando en ese "omakase" de sorpresas encadenadas, con una variedad de sakes (y vinos), jugando con matices y temperaturas. Este es uno de los primeros puntos a favor de Otoro Jukusei. En nuestra visita jugamos la baza de dos maridajes de sake (Toki y Ma), por 40 y 60 €, respectivamente.





Maridajes donde disfrutamos del fresco y cítrico Hanna Awaka Sparkling Flowers, los Junmai Daiginjo de Tatenokawa, Sakura Beauty 45 y Zaku Miyabi No Tomo Mié, seguidos de Hatsumago Denso (Honjoso), y con el postre Kameizumi CEL-24. Todos de elevado nivel, y variedad de matices entre ellos.







La otra pata, realmente clave, es esa enorme técnica nipona de su propietario (al igual que Otoro Tapas), Diego, al frente de un joven y, a su vez, avezado equipo, con el que el disfrute en barra se torna en completo cúmulo de sensaciones.



Maduraciones de pescado para alcanzar matices diferentes y antes desconocidos de mi paladar, un buen uso de la brasa y el ahumado, notas de caviar en algunos platos (cuando suman y tienen sentido), mezcla de sabores que disparan el gusto, arroz perfecto, explicaciones precisas ... y todo con una RCP que me parece excelente, dada la excepcional calidad de producto, como antes mencionaba.



Te acompaña de fondo una buena música que te envuelve en la experiencia, sea a través de uno de los menús o de la carta. En nuestro caso optamos por el Menú Sushi Omakase UMI, el más corto (6 entrantes, fríos y calientes, 8 pases de sushi y postre), a razón de 90 € por comensal, y que paso a describiros.


Empezamos por todo lo alto, con Caviar (Osetra iraní) y sopa de miso (de gran equilibrio), para seguir con fino Sashimi de hamachi japonés y una excelente Tempura de ostra.




Una maravilla el Chawanmushi (flan salado a base de huevo y caldo dashi) con carabinero y cebolleta; gran sorpresa y mucha intensidad.


Morrillo de atún, con berenjena ahumada y gyoza de parpatana. Y de sexto entrante, otro lujo, con la Hamburguesita de wagyu A5 sobre arroz, con perlas de salmón y wasabi fresco.



Y entrábamos en el sushi, con Pargo madurado en miso, Besugo y Vieira al natural con lima, para arrancar de manera sensacional.




Trío de atún (en temporada), con piezas de Akami lomo de atún ahumado al sarmiento, Chutoro (tarantelo) y Toro Aburi (ventresca al carbón), de menos a más en su nivel graso.




Nori de anguila (sin fallo) y, de gran remate, Nigiri de toro con tuétano marcado y caviar, en alga nori.



Para finalizar, otra enorme delicia, con un postre de alto nivel y técnica : Torrija japonesa (hojaldrada) con helado de anko (judías rojas azuki).


No queda otra que volver para seguir probando y, sobre todo, disfrutando.





Otoro Jukusei
C/ Fernández de la Hoz, 35
Madrid
otorojukusei@gmail.com
628050351

viernes, 1 de mayo de 2026

Bodega Oliví : Haciendo barrio en el centro de Valencia



Por muchas aspectos destaca, y por ello creo que merece un post un lugar como
Bodega Oliví, que se ha convertido en uno de mis lugares preferidos en Valencia. Porque hace barrio, el de El Carmen en el centro histórico valenciano, al no perder la esencia de las antigüas bodegas de la zona; porque con su decoración, vintage y pintoresca, no deja de ser una atracción para el turismo, tanto nacional como extranjero; y porque su RCP es de las mejoras que he visto en los últimos tiempos, tanto en vinos como en tapeo.


Hace unos meses cambió de manos en la gestión, tras varios años (desde 2015) gestionado por Raquel y su socio; ahora encuentras al frente, junto a su socio, a la encantadora Elba, que denota unas enormes ganas por agradar y seguir la misma línea que había cuajado entre sus clientes, por hacer que te sientas a gusto.


Fantástica selección de vermús (varios de la zona) y de vinos (la mayoría nacionales, con algunos guiños franceses), con unas 20 referencias por copa y varias "joyas" para los amantes del vino. Precios contenidos, por no decir económicos, y alternativa de consumo en local, pero también de compra para casa.





Buen tapeo, a base de lateo de calidad de primera, salazones y encurtidos deliciosos, y alguna elaboración, que sin dejar de ser sencillas, no falla por producto y terminación, sin necesidad de florituras. Y a esto se añade un buen aceite de oliva que todo lo riega y lo mejora.



El local tiene un tamaño contenido, donde se funciona a base de taburete alto, eso que tanto me gusta, y no falta detalle en sus estanterías y paredes. Se genera una atmósfera diferente, de aquellas que hace que te encuentres en un bar de los de verdad (de antes y de siempre), en los que estás más a gusto que en casa. Mucha historia detrás, pasando de comercio clásico de barrio a taberna para vivirla.




Por toda esta suma de lo mencionado, junto con esa honestidad y cariño hacia lo bien hecho, no puedo dudar en recomendar que no se pueda dejar de pasar por allí si uno visita Valencia.






domingo, 19 de abril de 2026

VENECIA : El bosque al revés



Sólo puedes percibir ciertas sensaciones si visitas Venecia. Esa tranquilidad ante la falta de vehículos (motorizados y/o autopropulsados), que no sean en formato acuático; caminar, sin entender del todo bien, sobre un universo sumergido en forma de bosque al revés, donde la ausencia de oxígeno es lo que lo lleva manteniendo así durante infinidad de años (más de 1.600), y es que millones de pilotes de madera no se pudren por ello, una vez quedaron clavados en el fango y piedra del fondo de la laguna. Una ingeniería medieval que hoy casi escapa de nuestra razón.




Una ciudad "flotante" a partir de 118 islas unidas por más de 400 puentes, que conforman sus cerca de 200 canales. El Gran Canal es como esa enorme avenida que recorre una ciudad, pero en este caso también como vía neurálgica de distribución; y para atravesarlo sólo hay 4 puentes a fecha de hoy : Puente de Rialto (el más histórico y antigüo, muy fotografiado y elegante), el de La Academia (acceso a Dorsoduro, la zona preferida por los estudiantes), Puente de los descalzos (cercano a la estación de tren de Santa Lucía) y el de la constitución (el más reciente y obra de Calatrava).










No debe faltar un buen rato para admirar la enorme plaza de San Marcos, y allí acceder a la Catedral y el Palacio Ducal (donde cruzar el Puente de los Suspiros), y subir al Campanile.















El resto de plazas "no lo son", ya que se denominan campos; muchos de ellos tienen un buen tamaño, y se pueden admirar iglesias y edificios monumentales. Según se va caminando, las calles se convierten en callejones, para luego volver a hacerse más amplias, subes y bajas puentes, y se observa esa cierta decadencia de sus edificios, que es parte del encanto veneciano.



Es una ciudad para relajarse, fotografiar cada rincón y sentarse con calma a disfrutar de un vino italiano o buen Aperol Spritz, con origen en esos bácaros (tabernas) que plagan Venecia. Eso sí, no es una ciudad barata, y se ha de tener en cuenta en función del nivel económico de cada uno.



El desplazamiento es por agua, y más si se quiere acceder a alguna de las islas cercanas, como Murano (conocida por el cristal), Torcello y Burano, que es la que yo os recomiendo, con sus casitas de colores, su ambiente distendido, que se convierte en bullicioso en las horas turísticas, lleno de tiendas y buenos restaurantes (os recomiendo Osteria Al Museo, con su buena cocina y excelentes vinos, y de manera más distendida y cervecera Fabbrica Birra&Piadina).









En lo gastronómico hay mucha que conocer y disfrutar, y aunque los precios pueden ser elevados según donde nos sentemos, también hay alternativas más económicas, pero quizá de otra calidad. Y las opciones de vino, como en la mayor parte de Italia, son amplias y variadas.







Esta ciudad ha pasado de ser una de las grandes ciudades del comercio en el pasado, a esa ciudad inmensamente turística, de calles "acuáticas", máscaras y misterio, y una historia que avanza. Una ciudad más de día que nocturna, por su propia disposición, que amanece temprano y se acuesta sin trasnochar.






En definitiva, una ciudad para disfrutar alguna vez en la vida. Y claro ... que no falte un paseo en góndola.