Hace unos años, en 2021, cambió la propiedad, y con ello "su estilo". Ahora, sigue siendo un chigre asturiano, pero ya no sales tan saciado.
En este post quiero recordar lo vivido (ahora sería incapaz), allá por 2014, en uno de mis habituales viajes al Principado de Asturias en aquella época. Un compañero de trabajo me llevó a conocer este particular local en las cercanías de Avilés y en zona rural y serrana, en plena naturaleza, y no lejos de la quesería La Peral. En lo que era una antigüa tenada (lugar en Asturias donde se guarda la hierba para el ganado), y de ahí su nombre, se sitúa el restaurante (o casa de comidas), en el centro de Illas.
Pues bien, enseguida sospeché que allí no son de dietas, sobre todo cuando leí en un babero colgado en la pared : "Cofradía del colesterol". Y al leer el menú (a la entrada, en un cartelón, dice : "Hoy tenemos el de todos los días"), como única opción gastronómica, lo reafirmé.
Desde 1981 llevaba trabajando Isabel y su gente con los productos de la zona, para realizar una cocina casera con un toque especial. De un tiempo a esa parte, y tal como me explicaron, decidieron que lo mejor era tener un menú que incluyera todas las especialidades, y así lo confeccionaron.
Se comía por 22,50 € el comensal, y es bueno que vayas sin prisa y con la idea de dar luego un paseo digestivo, ya que se trata de un menú contundente (para los niños, la mitad); y mejor elegir un día de esos de lluvia y frío que parece que acompañan mejor este tipo de manjares. Con agua y un Rioja crianza (si no se elige otra alternativa) en la mesa, arrancó el festín.
Al centro, una buena perola de Pote de berzas (realmente bueno, yo creo que lo mejor de todo). Y si te lo acababas (difícil), te traían más, al igual que del resto. Ya entrabas en calor.
"Si tenías la fortuna" de que fuera miércoles, como me ocurrió, también fabada. En su punto. Empezaba a estar lleno...
A partir de ahí, seguimos probando un poco de todo. Lo siguiente, Adobo, huevos y picadillo con patatas. El picadillo algo subido de pimentón. Y sin tiempo para respirar, una cazuelita de callos, con buena selección de las partes utilizadas.
Tras un leve rato, y como punto final antes de los postres, llegaba un trozo de cordero guisado y otro de ternera gobernada. No obstante, para los más valientes había opción de repetir.
Y de postre, entre las opciones a elegir, lo más interesante el arroz con leche casero y un poco de queso La Peral. El café, de puchero, y allí te dejaban para que te sirvieras a discreción, como del resto.
Y como había que tomar algo disgestivo de remate, unos chupitos a elegir entre las 3 frascas que te dejaban de orujo (de miel, blanco y de hierbas).
Una muy buena atención en general, durante todo el tiempo que estuvimos, rematando Isabel con su presencia en las mesas al final, dejando un rato los fogones. No había lujos (mantel de papel y cubertería sin pretensiones), sino ganas de saciar el hambre. Una experiencia que había que probar ... si no estabas a dieta.
Bar La Tenada
La Callezuela, 16
33414 Illas (Asturias)
985506217
www.latenada.com























































































































































