Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



domingo, 1 de febrero de 2026

PARIS, redescubriendo su encanto



Vaya por delante que no es París mi capital europea preferida. No obstante, no puedo negar su magnificencia y personalidad, unido a una arquitectura y estilo muy particular.


En esta ocasión, y aprovechando la celebración de nuestro 28 aniversario, tocaba visitar la ciudad desde un enfoque diferente al de otros viajes a la capital francesa, y aprovechar para conocer nuevos rincones, experimentando nuevas sensaciones. Esto ha hecho que mi percepción de la ciudad, desde el punto de vista del puro disfrute, haya mejorado tras el reciente viaje de Enero.


Dada su amplia extensión (una vez y media Madrid), es altamente recomendable buscar un alojamiento céntrico (aunque esto supone mayor coste) y con cercanía al transporte público (la alternativa del Metro es muy aconsejable).  A partir de ahí, y siempre en función del tiempo de estancia y de las inquietudes de cada uno, resulta muy oportuno seleccionar los sitios que se desean visitar, y organizar una ruta para aprovechar el tiempo al máximo.


En dos días enteros, y un rato de la mañana del Domingo, decidimos caminar y admirar sus monumentos sobre la marcha, a la par que disfrutar momentos de relax en puntos que no han de dejarse de lado, como es la escalinata de Sacre Coeur, una terracita en Montmarte o un local animado del Barrio Latino.




Admirar la Torre Eiffel, de día o de noche, desde distintos puntos de la ciudad, no ha de faltar; en esta ocasión, decidimos no subir, ya que lo cambiamos, y creo que acertamos, por una visita a la planta 59 de la Torre Montparnasse, con sensacionales vistas 360º de todo París. Para evitar aglomeraciones, mejor a primera hora.










Aunque sea por la zona exterior, acercarse a la zona del Museo del Louvre siempre tiene impacto vía imágenes, aunque por lo general resulta una zona de grandes multitudes, lo mismo que encuentras en el reformado espacio de Notre Dame, donde parece que el morbo por ese espantoso incendio de hace unos años, ha multiplicado el número de visitantes (y recordemos que el acceso es gratuito), lo cual hace que todo sea más incómodo.







Mucho mejor es, y no deja de haber gente, admirar esas increíbles vidrieras de Sainte Chapelle, pero la restricción de aforo a través del tope de entradas (en este caso previo paso por caja) te permite una visita tranquila, para admirar y disfrutar sin prisa de un extraordinario espectáculo.





El río Sena marca la vida y espacios de la ciudad, que queda dividida en dos "orillas". Paseos en barco (bateaux mouches), zonas de restauración, puentes que son historia, pasada y presente, monumentos cercanos, y esa Ilé de la Cité que queda rodeada, y que resulta el origen del actual París.







Muchas plazas, confluencia de enormes avenidas, son eje del transcurrir diario de los parisinos, pero sin duda encontramos el mejor ejemplo en la plaza de l`Étoile, culminada con el Arco del Triunfo, al que merece la pena ascender por sus 284 escalones, y así tener unas vistas privilegiadas de toda la ciudad.








Barrios con olor a "boulangerie", tiendas de lujo y estilo radiante, amplios espacios, arquitectura con mezcla de estilos, pero de un Art Déco marcado, terrazas por doquier (sin importar las inclemencias metereológicas), donde te codeas (muchas veces literalmente) con los vecinos de mesa y vino, museos diversos,..., esto es el París que te encuentras.





Como barrio referencia, por su encanto, su estilo y su personalidad, siento verdadera fascinación por Montmartre y sus alrededores. Es vida, es alegría, es una forma de disfrutar; tremendamente turístico (sobre todo de día), pero íntimo y acogedor a la vez.







Y dejo para el final algunas referencias que creo muy interesantes en lo gastronómico :

Néctar, un verdadera sorpresa, todo calidad y excelente RCP. Muy buenas recomendaciones de su equipo, en todos los sentidos, y la mantequilla de vainilla y haba tonka, para repetir sin parar.


Si te gustan los tartares, no puede faltar Alix et Mika, recogido local para comer y disfrutar.


Divertido tomar un cóctel en La Diva des Prés y ver pasar a la gente desde su terraza.


En Montmartre, La Bohème, un clásico, que concentra restaurante, cabaret y hotel.

Mucho ambiente parisino, aunque apretado espacio, el de Sourire Galande.


Y para terminar, aunque tiene luces y sombras en su cocina, vistas desde el río, a escasos metros de la Torre Eiffel : Francette.



Y como siempre, lo importante es saber vivirlo y disfrutarlo...