La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



domingo, 4 de diciembre de 2011

La cocina de Enrique y los vinos de Meddis


Ya conocía a Enrique Macía, un aficionado a la cocina como un servidor, del que ya había disfrutado de su foie, realmente delicioso. Pero no podeis imaginar el acierto de la degustación que ayer Meddis organizó con él, y de la que pudimos disfrutar unos cuantos amigos y clientes de José Blas (Meddis).

A eso de la una y media llegábamos mi mujer y yo a la tienda delicatessen de Meddis en Moralzarzal, con ganas de probar esos cuatro platos de carne y un postre, todos con sus específicos caldos seleccionados. Y ya pasadas las 2, todos los asistentes estábamos preparados para lo que después se convirtió en un absoluto placer.

Con un neozelandés Pinot Noir 2008 de Lowburn Ferry en la copa, recibimos el primer plato : Mollejas de pato sobre cama de higos y cebolla caramelizada. Que gran punto esas mollejas. Presentadas en unas tartaletas, con Enrique comenté otras alternativas, en formato ensalada (sobre escarola y vinagreta de albaricoque, o sobre unas endivias).


Tras un cambio de orden en la degustación, tocaba probar unos lomos de conejo en salsa de Armagnac (rellenos con el propio conejo, muy picado, y pasas y almendra tostada). Deliciosos, y muy bien acompañados con ese magnífico vino tinerfeño de Suertes del Marqués, El Esquilón.



Y llegó el plato más celebrado, y para mí espectacularmente sabroso y exquisito : Albóndigas de venado en salsa de queso de La Peral; ¡maravilloso! Y lo acompañamos, como novedad en Meddis, de vinos argentinos; los elegidos, de bodega Andeluna, unos Malbec, primero el Reserva y después un Gran Reserva, realmente sensacional.

Rematamos con un plato que yo habría colocado en tercer lugar, ya que las albóndigas las mataron en parte. Fueron unas costillas de cordero lechal en crujiente de almendra, con salsa de soja y miel; me gustaron, pero no las pude apreciar en su totalidad. Para el vino, nos trasladamos a Italia, con un Magnum de Barolo, de la Bodega Giribaldi.

Entre medias, un poco de chorizo riojano ecológico, algo de queso y foie, también de Enrique.

Pero como no podía faltar el postre, allí nos presentó Enrique en una tulipa, sobre cuna de helado de nata, frutos del bosque salteados en mantequilla a la pimienta. Lo remojamos con un vino dulce Avondale Muscat Rouge Reserva 2007 de Sudáfrica.

Y mediando unos turrones con unos licores (especial mención al licor café, de origen canario en esta ocasión), no me hice mucho de rogar para preparar unos Gin Tonics de remate de fiesta. Alternativas entre Nº1, ISH y Brecon, con tónicas Abbondio y 1724; canela, regaliz, limón, enebro, cardamomo, lima y naranja, para el aderezo. Un poquito de éste, otro del de allá, y se nos hicieron las 8.


Conclusión, día fabuloso con un final de lo más agradable. 






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