Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



domingo, 19 de abril de 2026

VENECIA : El bosque al revés



Sólo puedes percibir ciertas sensaciones si visitas Venecia. Esa tranquilidad ante la falta de vehículos (motorizados y/o autopropulsados), que no sean en formato acuático; caminar, sin entender del todo bien, sobre un universo sumergido en forma de bosque al revés, donde la ausencia de oxígeno es lo que lo lleva manteniendo así durante infinidad de años (más de 1.600), y es que millones de pilotes de madera no se pudren por ello, una vez quedaron clavados en el fango y piedra del fondo de la laguna. Una ingeniería medieval que hoy casi escapa de nuestra razón.




Una ciudad "flotante" a partir de 118 islas unidas por más de 400 puentes, que conforman sus cerca de 200 canales. El Gran Canal es como esa enorme avenida que recorre una ciudad, pero en este caso también como vía neurálgica de distribución; y para atravesarlo sólo hay 4 puentes a fecha de hoy : Puente de Rialto (el más histórico y antigüo, muy fotografiado y elegante), el de La Academia (acceso a Dorsoduro, la zona preferida por los estudiantes), Puente de los descalzos (cercano a la estación de tren de Santa Lucía) y el de la constitución (el más reciente y obra de Calatrava).










No debe faltar un buen rato para admirar la enorme plaza de San Marcos, y allí acceder a la Catedral y el Palacio Ducal (donde cruzar el Puente de los Suspiros), y subir al Campanile.















El resto de plazas "no lo son", ya que se denominan campos; muchos de ellos tienen un buen tamaño, y se pueden admirar iglesias y edificios monumentales. Según se va caminando, las calles se convierten en callejones, para luego volver a hacerse más amplias, subes y bajas puentes, y se observa esa cierta decadencia de sus edificios, que es parte del encanto veneciano.



Es una ciudad para relajarse, fotografiar cada rincón y sentarse con calma a disfrutar de un vino italiano o buen Aperol Spritz, con origen en esos bácaros (tabernas) que plagan Venecia. Eso sí, no es una ciudad barata, y se ha de tener en cuenta en función del nivel económico de cada uno.



El desplazamiento es por agua, y más si se quiere acceder a alguna de las islas cercanas, como Murano (conocida por el cristal), Torcello y Burano, que es la que yo os recomiendo, con sus casitas de colores, su ambiente distendido, que se convierte en bullicioso en las horas turísticas, lleno de tiendas y buenos restaurantes (os recomiendo Osteria Al Museo, con su buena cocina y excelentes vinos, y de manera más distendida y cervecera Fabbrica Birra&Piadina).









En lo gastronómico hay mucha que conocer y disfrutar, y aunque los precios pueden ser elevados según donde nos sentemos, también hay alternativas más económicas, pero quizá de otra calidad. Y las opciones de vino, como en la mayor parte de Italia, son amplias y variadas.







Esta ciudad ha pasado de ser una de las grandes ciudades del comercio en el pasado, a esa ciudad inmensamente turística, de calles "acuáticas", máscaras y misterio, y una historia que avanza. Una ciudad más de día que nocturna, por su propia disposición, que amanece temprano y se acuesta sin trasnochar.






En definitiva, una ciudad para disfrutar alguna vez en la vida. Y claro ... que no falte un paseo en góndola.







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