En esta ocasión la receta tiene buena base de brevas, producto delicioso, y centrado en Junio y Julio, fechas en las que elaboré la receta.
Ingredientes
Media cebolla roja (o cebolleta morada).
Azúcar.
Sal rosa del Himalaya.
Vinagre de Jerez.
Vinagre de manzana.
Orégano fresco (o picado).
Aceite de Oliva Virgen Extra.
Miel.
Mostaza (de Dijon).
Un frasco de alcachofas RUFINO.
Jengibre (en crema, por ejemplo).
Pimienta negra ahumada.
Tomillo limonero.
Zumo de limón.
Medio pepino.
RECETA
Lo primero es encurtir la cebolla morada. Cortamos en juliana, e introducimos, durante una hora aproximadamente, en mezcla de azúcar y sal, a partes iguales, vinagre de Jerez (que cubra) y un espolvoreado de orégano. También se puede haber dejado en marcha el día anterior.
Por otro lado, vamos con la vinagreta. Una cucharada de miel, otra de mostaza, unas gotas de vinagre de manzana, crema de jengibre (un chorro), sal rosa del Himalaya (al gusto), toque de pimienta negra ahumada, pizca de orégano, chorro de zumo de limón, algo de tomillo limonero (¡qué bien me vienen las plantas aromáticas del huerto casero!) y un alegre chorro de AOVE. Ligamos bien y dejamos reservado.
Sólo queda buscar un buen plato (más o menos plano), donde la presentación resalte, y colocar todo de manera ordenada. Base de rodajas finas de brevas, dejando unos trozos picados aparte; encima, unas pocas y muy finas rodajas de pepino, que nos darán frescor a la combinación.
Vamos a colocar las alcachofas, con los corazones a la mitad, y los tallos dando volumen. Esos trocitos reservados de las brevas, y napamos en condiciones con la salsa. El remate, y en cantidad al gusto, con la cebolla encurtida, y una ramita del tomillo.
La preparación creo que es excelente y elegante, pero lo mejor es la combinación de sabores, con diversos matices, con dulzor, frescor, leve amargor y buena acidez.












