Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



martes, 17 de marzo de 2020

Las recetas "contra" el #Coronavirus : Abel de las Heras. Aceitadas de Zamora.



Bueno, por ahora vamos a receta por día. Ya veremos hasta dónde llegamos con la ayuda de todos nuestros amigos "chefs" (aunque prefiero lo nuestro, "cocineros").

La de hoy me resulta especialmente interesante y gustosa de publicar, ya que es perfecta para elaborar con niños (que hoy están en casa, y hay que buscarles entretenimientos), y en las fotos vereis al propio Abel con sus peques. Además se trata de una receta de esa preciosa ciudad de arte románico que es Zamora, y relacionada con la Semana Santa que este año no se podrá celebrar. Y, por último, muy de agradecer porque nos la manda (y es probable que no sea la última) un profesional de los fogones, como Abel de las Heras, al frente de ese sensacional local zamorano que es Wine Bistró; y receta facilita, para que podais meteros todos en materia. Gracias amigo, seguro que hasta en estos momentos no pierdes la sonrisa.


Aceitadas, un postre típico zamorano de Semana Santa.

INGREDIENTES 1 litro de aceite de oliva virgen extra (no vale escatimar en este aspecto pues cuanto mejor sea el aceite, mejor será el resultado). 6 huevos. Un kg de azúcar. Ya preguntaremos a Abel si podría ser moreno; por ahora, blanco. 2 kg y ¼ de harina (si es tradicional zamorana, también mejor que mejor). Un bote de esencia de anís y, si es menester, levadura. RECETA

¿Cómo elaborar este manjar? Te atendemos Abel. En primer lugar, se coge un recipiente y se mezclan el aceite, el azúcar y la harina, con la levadura y los huevos (batidos), que se han de añadir despacio y con tiento. La esencia de anís se añade a gusto personal (pero es parte de la gracia de este plato).


Lo siguiente, si no se amasa con mezcladora / amasadora (como ocurrirá en muchas de las casas), se debe dejar en reposo, que siempre las cosas con calma en la cocina quedan mejor. En torno a media hora de descanso puede ser lo idóneo para después continuar.


Esta masa que hemos realizado no es compacta, y ahora es el momento de apretar el enjambre a mano y confeccionar las bolitas o bolas (aquí la medida es la de la mano), para de ahí colocar en la bandeja para que el horno pueda finalizar con el trabajo. Pero no sin antes "pintar" o untar con huevo la superficie, haciendo con un cuchillo la señal de la cruz en la bola, para que ésta se abra un poco y quede con esa forma tan característica de las aceitadas.




El horno debe estar entre 190ºC y 200ºC, y hay que echarle un ojo a cada poco, no vayamos a echar por tierra todo el trabajo anterior. En un lapso de tiempo de un cuarto de hora a veinticinco minutos, en función de lo grande que hayamos dejado la aceitada, estará lista. Tras enfriarse ya se podrá degustar...disfrutar.

¿Y bien?...estais tardando en poneros en materia con vuestras criaturas.

lunes, 16 de marzo de 2020

Las recetas "contra" el #Coronavirus : Cristina Laguna. Patatas a la riojana



Ayer arrancábamos, y hoy ya tenemos una segunda receta. No sé hasta donde llegará esto, pero siempre que las reciba, iré publicando una diaria.

Hoy vamos con una receta clásica, perfecta para un día de frío como el de hoy, muy casera (no podía ser de otra manera). En este caso la manda otra compañera de oficina, y esta vez sí cocina para la familia; se trata de Cristina Laguna, y por la foto que nos llega, seguro que estaba de primera.

INGREDIENTES

Patatas (con alegría)
Chorizo picante (al gusto)
2 dientes de ajo
Una guindilla (seca)
Una cebolla
Un pimiento verde
Hoja de laurel
Pimentón (mejor dulce, para equilibrar)
Aceite de oliva (mejor AOVE, ya sabeis)
Sal (yo pondría una ahumada, que le dará gracia)
Agua

RECETA

Nos ponemos manos a la obra, con nuestra cazuela al fuego, por ahora medio. Sofreímos, todo picado, la cebolla, el pimiento y el ajo, y con la hoja de laurel incorporada.

Rehogamos un poco el chorizo (de momento mejor en piezas enteras, que después cortaremos), y seguido las patatas, que chascaremos (corte rompiendo la patata, que hará que suelte el almidón, y la salsa ligue bien). 

Cubrimos de agua, y tras incorporar la guindilla, el pimentón y la sal (siempre en la medida que cada uno decida, pero pudiendo luego corregir, con lo que mejor quedarse cortos), dejamos a fuego medio-bajo, durante una media hora, pero en cualquier caso hasta que la patata esté en el punto adecuado, y para eso, lo mejor es probar. El chorizo, lo podemos haber sacado unos minutos antes, y tras trocear, volver a incorporar.

¿Quién da más? Bueno, sólo mejorado con una buena copa de vino tinto de la tierra.

domingo, 15 de marzo de 2020

Las recetas "contra" el #Coronavirus : Helena Castro, la primera valiente. Berenjenas rellenas de pollo




Sin duda vivimos en un país que a veces comete errores, que no siempre hará todo bien, pero que es especialmente solidario y es capaz de sonreir ante la adversidad. La situación que el #Covid19 nos ha puesto delante es complicada de gestionar en muchos sentidos, y hemos de combatirla entre todos, así que he pensado que, con la ayuda de todo el que lo desee, hay que poner nuestro granito de arena.

Voy a empezar una serie de publicaciones de recetas de amigos, familiares, conocidos,..., con más o menos nivel (todo vale), que quieran participar, y que sirvan de apoyo para todos los que las querais utilizar. En definitiva, consiste en socilaizarnos de otra manera, pero siempre con la esperanza puesta en que ya queda un día menos para que la vida vuelva a la normalidad, y que nos enseñe a que compartir es algo maravilloso, y de alguna manera en eso consiste un blog.

Voy a arrancar con una receta, con muy buena pinta, de mi compañera de trabajo Helena Castro ( @helenacastrom su instagram, para que no dejeis de visitarlo ), pensada para una persona (otro aspecto a tener en cuenta, y que a veces no es fácil de gestionar). Hace pocas fechas era impensable verla cocinar, pero la Thermomix ha cambiado su vida (y sobre todo sus ganas de comer saludable), como ella me explicaba con su eterna sonrisa. La tenemos solita en su casa de Madrid (toda su familia vive en Barcelona), pero con espíritu positivo, y excelente predisposición para esta causa (ha tardado escasos segundos en mandarme la receta una vez lo he propuesto). Gracias Helen.....


Vamos a la receta.

BERENJENA RELLENA DE POLLO

INGREDIENTES

Una berenjena
Media cebolla
4 filetes de pollo (¡qué bien se cuida!)
Queso rallado
Tomate frito
Cerveza (que sea de las ricas, daos un lujo)
Aceite (que sea AOVE)
Sal (me encaja si es negra de Hawai)
Pimienta (sabeis que a mí me gusta la de Jamaica)

RECETA

Sacaremos la carne de la berenjena, y troceamos en pequeños trozos, reservando. Troceamos / picamos el pollo, añadiendo sal y pimienta al gusto.

En una sartén incorporamos aceite, sobre la que sofreímos la cebolla bien picada. Añadiremos la carne de berenjena y el pollo, esperando a que se empiece a hacer, momento en el que pondremos 4 cucharadas de tomate frito, para dejar dos minutos cocinando a fuego medio / alto; chorrito (o chorro de cerveza), a la vez que tapamos la sarten y dejamos a fuego medio (recordad que el alcohol se ha de evaporar), sin que se pase de cocción para rematar bien en el horno. Si hay que ahogar las penas, pegad un trago a la cerveza.

Tendremos el horno preparado, con el grill, a unos 210ºC. En una bandeja de horno vamos a colocar las berenjenas con el relleno que hemos preparado en la sartén; queso rallado por encima, y al horno unos 3 - 4 minutos, hasta que quedé gratinado y con ese doradito que nos alegra el día.

Sólo queda disfrutar...y ojalá fuera en compañía, ¿verdad Helena? Yo añadiría que con una copita de garnacha no nos iría nada mal.

Y recordad #Yomequedoencasa



lunes, 24 de febrero de 2020

Nantes : elegancia, diversión y sorpresa



De repente, un día encuentras unos vuelos a buen precio, a un destino que nunca antes te habías planteado. Investigas, consultas y averigüas que no está nada mal, y el siguiente paso es consultar a la familia para organizar 3 días de estancia. Pues así, de forma resumida, es como decidimos montar un viaje a Nantes, y la verdad es que volvimos realmente encantados, por la ciudad, el ambiente y su gente.


La que fue ciudad capitalina de la antigüa Bretaña, y hoy capital de los Países del Loira, se encuentra al Oeste de Francia, siendo una localidad elegante, con un centro histórico digno de elogio y mucho ambiente y animación, con sus gentes habituadas a las terrazas, y eso que es una ciudad de tono gris por los muchos días con nubes y lluvia.



Se recorre con facilidad, y además llegar a los puntos principales es extremadamente sencillo, ya que no hay más que seguir la línea verde (Viaje a Nantes) que sirve de ligazón entre unos enclaves y otros. Hablar de Nantes es encontrarse con el arte, tanto callejero como de museo; es la ciudad de Julio Verne, que se plasma en las máquinas de la Isla de Nantes (por cierto, nosotros tuvimos la mala suerte de coincidir en fechas con el mes de mantenimiento), donde también encontrar el HAB (Hangar à Bananes), lugar de exposiciones rodeado de una zona de ocio con bares y restaurantes, y todo junto al río; es verde (Ciudad Verde Europea 2013), donde no se puede dejar de destacar El Jardín de las Plantas, en pleno corazón de la ciudad, uno de los jardines botánicos más grandes de Francia, y lleno de rincones acogedores y entrañables, divertidos y extravagantes.







Ana de Bretaña amó esta ciudad, la llenó de historia y dejó un castillo, monumento histórico en perfecto estado, como el Château des Ducs de Bretagne, de construcción entre los siglos XIV y XVIII. Recorrer su muralla del siglo XV, durante 500 metros de vistas y rincones para la fotografía, se convierte en uno de los momentos que no han de faltar. Frente al castillo, en uno de sus laterales, que flanquean la entrada principal, podreis toparos con unas fuentes a modo de chorros de agua, muy similar a las que existen en Burdeos, perfecto en los días soleados para recrear un efecto espejo. Y muy cerca la Torre Lu, parte de lo que fue la fábrica de las famosas galletas GN ("Galletas Nantais"), la cual a día de hoy es un centro de arte muy peculiar (con bar, librería, restaurante y salas de actuaciones diversas), el "Lieu Unique" (con un juego de palabras, LU).






Es una ciudad repleta de arte, como antes te decía, y en este sentido no se han de perder de vista el buen número de iglesias, verdaderas joyas arquitectónicas en muchos casos. Nos fascinó la sensacional iglesia de San Nicolás, imponente y grandiosa, realmente preciosa. Muy cerca, y también en pleno centro, está la iglesia de Sainte Croix, con su característico reloj. Y claro, la Catedral gótica de San Pedro y San Pablo, de similar tamaño a Notre Dame en París, con sus casi 500 años de duración desde el inicio de su construcción; tremendo el órgano, uno no ha de perderse las tumbas de los últimos duques de Betraña o las criptas.








Como atractivo turístico, se debe subir a la planta 32 de la Tour Bretagne (con un coste de un euro), con "Le Nid", un curioso bar donde su cigüeña es la que manda y lo recorre, y no por su belleza arquitéctonica, sino por las vistas desde lo más alto, las mejores de Nantes. Según se suba de día o de noche, las sensaciones varían.




Siempre he pensado que las ciudades con ríos importantes, navegables, tienen un plus; pues bien, Nantes tiene dos, el Loira y el Erdre, con zonas de casas flotantes, excursiones y recorrido en varias partes por el Navibus (transporte público), que te permite acercarte en 10 minutos al antigüo pueblecito de pescadores de Trentemoult, con sus fachadas de colores llamativos, y donde comimos de forma excelente buen producto de mar en un elegante local como La Civelle (lo tiene todo, con buen servicio, producto, grandes vinos,...).








El Centro es para recorrerlo a pie, disfrutando de cada rincón y momento, pero siempre uno puede desplazarse en un buen transporte público, basado en autobuses y tranvías. Se puede llegar al monumental barrio Feydeau, frente a la Isla de Nantes, con sus imponentes casas de piedra del siglo XVIII, muchas dando la sensación de que se van a caer, por su inclinación debida al terreno, pero con una historia dura, rodeada de la trata de esclavos. Desde allí se puede llegar a la plaza Graslin, con el edificio de la ópera y el famoso local de La Cigale, digno de ver, para cruzar el Pasaje Pommeray, visita obligada como galería comercial y espacio monumental, y así llegar a otra bonita plaza como La Royale.








La calle Kervegan es todo historia, con edificios del siglo XVIII, verdaderos monumentos históricos. Y además es uno de los puntos neurálgicos en lo gastronómico, con buen número de tabernas y restaurantes de cocina internacional. El otro es el barrio Bouffay, casi todo peatonal, considerado el alma de Nantes, con gran ambiente y repleto de de tiendas, bares y diversas opciones para comer, donde no faltan las creperies, un clásico de la zona; por otro lado, es donde podremos divisar algunos de los pocos edificios de madera que quedan, con origen en el siglo XV.







En definitiva, una ciudad para disfrutar paseando, en una terraza con calma y un buen vino, mezclándote entre su gente, y siempre admirando arte. Además, precios muy razonables, con lo que todo se hace más apetecible.