Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



domingo, 13 de diciembre de 2020

CRACOVIA, pura historia en una ciudad llena de vida


En estos tiempos que corren, que esperemos sean pronto un mal sueño, las posibilidades de viajar se han limitado y, por tanto, la de contar las peripecias que acontecen aquí y allá. Por este motivo, nada mejor que recordar uno de esos fabulosos viajes realizados, y que estaba en tareas pendientes de publicación : Cracovia (Polonia).

Se trataba de un viaje que se encontraba en la lista de ciudades europeas de interés, y que no habíamos realizado antes dada la escasez de conexión aérea desde España, la cual mejora ligeramente en la época veraniega (en esos tiempos de facilidad viajera). Finalmente, y aunque con escala en Munich (en total unas 5 horas de viaje), mi mujer y yo nos organizamos un viaje de 4 días (3 noches) para Agosto de 2019.

Son muchas y buenas las opciones de hospedaje, pero lo mejor es buscar en una ubicación cercana a Stare Miasto, el Centro Histórico (Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), y así usarlo como punta de lanza para conocer bien esta fabulosa ciudad polaca.


El acceso al centro, y así arrancar con nuestra visita, no podía ser por otro sitio que su principal entrada, la Barbacana y la Puerta Florian. A continuación uno se adentra por unas calles plenas de vida, y que te hace desembocar en la plaza medieval más grande de Europa, tremendamente animosa, y epicentro de la ciudad. Se trata de la Plaza del Mercado (Rynek Glowny), con la Lonja de Paños (Sukiennice) en el centro (donde adquirir diversos souvenirs) y diversos atractivos como la Torre del Ayuntamiento (que merece la pena visitar y ascender) y, sobre todo, la Basílica de Santa María, con sus dos torres desiguales (dos hermanos fueron los causantes), y desde la que cada hora se puede escuchar la melodía de un trompetista.





Como el resto de Polonia, se trata de una ciudad de claro signo católico, y que lo deja claro con su multitud de iglesias, muchas de ellas imponentes, y llenas de historia y belleza. Además, estamos ante una ciudad muy verde (destaca el Parque Planty que rodea a todo Stare Miasto) y con la enorme vida que le aporta un río, como el Vístula.







Aunque suele estar bastante lleno, uno no debe dejar de visitar la colina de Wawel en el límite del Centro y muy cerca del río, donde se levanta imponente el Castillo Real (medieval), y en el recinto encuentras la Catedral de Wawel de estilo gótico, y múltiples particularidades.



Si se sigue trayecto, ya fuera de Stare Miasto, se llega a un barrio de enorme encanto, con notas vintage y trendy, como Kazimierz (antigüo barrio judío). Tremenda animación y multitud de locales nocturnos (Bar Singer, con mesas de esa marca de máquinas de coser, Eszeweria y otros muchos que apetecen ser visitados). Muy animada también la zona que rodea la Plaza Nowy (Nueva), con infinidad de puestos de comida rápida.






Ese origen judío se aprecia con claridad en diversos restaurantes y un gran número de sinagogas. Si uno se encamina hacia el río, puede cruzarlo y llegar hasta Podgorze (gueto judío creado en 1941 por los nazis), donde encontrar una plaza de triste recuerdo, con el monumento de las 70 sillas, símbolo de lo que fue punto de salida para el traslado de judíos al campo de concentración de Auschwitz (una de las opciones de visita, si se tiene tiempo). Por cierto, no siendo de las más reconocidas, cerca de allí se encuentra la iglesia neogótica de Saint Joseph, de las más bonitas de Cracovia.





Y hablando de visitas a realizar fuera de la ciudad, la que sí hicimos, y disfrutamos aunque sea bastante turística, fue a las minas de sal de Wieliczka, donde se desciende a 130 metros de profundidad, y puedes admirar multitud de esculturas en sal, algunas de ellas, verdaderas obras de arte.






De vuelta a la ciudad, y en el entorno del río, se pueden optar por un buen número de restaurantes flotantes, que merecen una visita, y de los que destacaría Barka, perfecto para comer o cenar, pero también un buen aperitivo.



En Cracovia se puede disfrutar de buen vino (quizá un poco elevado de precio en algún caso), aunque destaca por su tradición cervecera, y en esta línea no se ha de dejar de visitar House of Beer, con sus 21 grifos (donde van rotando las marcas y estilos) y 250 cervezas embotelladas (la mayor parte polacas).



Y habrá que rematar con algunas menciones gastronómicas, desde la comida callejera, los bares de leche (cocina tradicional a precio muy económico) o probar los deliciosos pierogis (entre ravioli y empanadilla, con multitud de rellenos) en Mr. Vincent (pequeño local en la zona de Kazimierz, donde sólo se come este plato, en 40 variedades, tanto saladas como dulces), hasta algunos de los buenos y elegantes restaurantes del centro (se puede comer bien incluso en los más turísticos), y entre los que me quedo con Szara Ges, con su bonita terraza en la misma Plaza del Mercado.







En definitiva, si os gusta lo que os he contado y las muchas fotos que aquí os dejo, no lo dudeis, es una ciudad que merece mucho la pena visitar y admirar, pero, y casi es más importante, disfrutar. Nosotros lo hicimos, y es de esos sitios a los que no importaría volver y repetir experiencia.





lunes, 7 de diciembre de 2020

Ceviche de dorada salvaje y gamba alistada



Como se va acercando la Navidad, es buen momento para dar ideas con las que quedar bien en las distintas comidas y cenas familiares (recordad este año la importancia de cumplir con las limitaciones de comensales). Y un ceviche es una buena opción, pero es clave emplear productos de primera, y un poco fuera de lo habitual, como un pescado salvaje o gamba alistada. Os dejo esta receta muy #fernandosyrah , y espero que la pongáis en práctica...y disfrutéis.


INGREDIENTES (4 personas)

Una dorada salvaje, de unos 850 - 1.000 gramos, sacados los lomos.

4 gambas alistadas.

Sal rosa y negra del Himalaya.

Pimienta de Jamaica.

Limas y limones.

Cebolla morada.

Cilantro fresco.

Leche de coco (150 - 200 ml).

Un poco de apio.

Ají rojo picante / guindilla roja / chili rojo.

Un trozo de Jengibre.

Boniato cocido (o patata cocida).

Kikos o choclo, croutons de plátano frito, guisantes fritos con wasabi. Son opciones para acompañar.

Caldo Dashi (que ya contamos en otra receta), si tenemos guardado.


RECETA

Lo primero será preparar un buen fumet con las cabezas y cáscaras de las gambas y las espinas del pescado. Que quede ligero, con lo que basta con poner a hervir en agua unos 20 minutos.



Seguiremos con la leche de tigre, que vamos a elaborar a partir del fumet (unos 100 ml.), la leche de coco, zumo de limón y lima (otros 100 ml., más o menos), unos 50 gr. de cebolla morada, cilantro (cantidad a gusto de cada cual, pero yo añado una ramita), sal, pimienta, una rama de apio, ají / guindilla (cantidad según se busque el punto de picante) y un poco de jengibre fresco (que habremos pelado, con la oportuna cuchara). Batimos bien todo, para que quede una salsa uniforme.



Picamos el pescado y las gambas, de tal forma que queden en trozos que notemos en boca (recomiendo pasarse de grande que de pequeño). Reservamos, tras un golpe de sal.



Picamos cilantro (hojas), muy finito, al igual que un poco de cebolla morada y guindilla roja. Lo juntamos con el pescado, y ponemos en zumo de lima, como máximo 2 minutos, para que no se cueza en exceso. Sacamos el pescado, y ese caldito se lo añadimos a las gambas, para que se hagan ligeramente durante un minuto, máximo.




A la leche de tigre, si tenemos, le incorporamos un poco de caldo Dashi, y mezclamos bien. A partir de aquí, comenzamos a montar el plato, justo antes de servir en la mesa.




Fondo con la leche de tigre, incorporamos el pescado y las gambas, adornando con cebolla en juliana, un poco de guindilla de roja picada (se puede eliminar, para evitar el picante) y cilantro.





Rematamos con trozos de boniato cocido, y el resto de acompañamientos al gusto (algo que nos dé crujiente es importante).




Recordad que ha de tomarse a la vez con la leche de tigre.




Y en este caso os hago una recomendación de vino : Rosado 1400 tinerfeño de Bodega Viña Gómez.