Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



sábado, 9 de abril de 2011

GAZPACHO DE FRESON

Una vez ha comenzado la primavera, y los primeros calores han hecho acto de presencia, empieza a apetecer platos ligeros y frescos.
A tal efecto os propongo este gazpacho, con unos toquecitos diferentes.





Ingredientes
- Fresón (unos 300 gr.)
- 4 tomates de rama
- Un pepino
- Una cebolleta, no grande
- Un poco de pimiento (o sólo rojo o de ambos tipos)
- Albahaca picada
- Aceite de oliva virgen extra Masia El Altet, sal (maldon) y vinagre de frambuesa Ziegler.


A la batidora y una fácil preparación. Os aconsejo probar primero con medio pepino, y ampliar según gusto de cada uno. También admitiría un poco de agua, en función de cómo lo quiera cada cual, en cuanto a más o menos espeso. Al final, matizamos el punto de sal.
A la nevera, para servir bien fresquito.
Se puede presentar con un fresón y un taco de queso.



domingo, 3 de abril de 2011

Lentejas al vino blanco

Vamos a elaborar unas lentejas tradicionales, pero con algunos toques que le den alegría.



Comenzamos dorando un par de dientes de ajo en un poco de aceite de oliva virgen extra. Ahí mismo añadiremos cebolleta picada, y un poco de pimientos, también picaditos, que pocharemos.
Retiraremos el ajo, e incorporamos zanahoria y patatas, troceadas; salamos y echamos un poco de laurel, para seguir un rato trabajándolo, siempre a fuego medio.

Turno del chorizo (dulce, a ser posible) y, enseguida, las lentejas, que rehogamos. Un poco de pimentón dulce, tomillo y cominos. Otro poco de sal..........





..........y aquí llega el toque un poco diferente : vino blanco, sin llegar a cubrir, que dejaremos un buen rato, para que reduzca el alcóhol.

Un poco de tomate frito y a cubrir totalmente de agua. Fuego lento (unas dos horas), e iremos probando el punto de sal (más bien hacia el final de la cocción), para completar este plato con fundamento.



A la hora de emplatar, una buena opción podría ésta.

jueves, 31 de marzo de 2011

Una ensalada con estilo

Como bienvenida, voy a dedicar esta entrada a mis nuevos amigos de celiaquitos. Hoy me he puesto manos a la obra con una ensalada, que perfectamente se puede elaborar sin gluten.

Me he puesto a picar albahaca fresca, la cual he espolvoreado sobre una base de salmorejo (aquí es donde hay que tener cuidado, y hacerlo casero, o sin pan o con pan que no tenga gluten).
He decidido trabajar con dos tipos de tomate : un tomate en rama de sabor intenso y kumato; en rodajas, he colocado alrededor del plato.

Y puestos a innovar, me he lanzado a la experiencia de una sal hawaï alaea roja (sal natural del océano Pacífico y arcilla volcánica), levemente espolvoreada, y un toque de vinagre de pera, de Ziegler, muy adecuado para ensaladas frescas.

Me parecía adecuado darle un toque de queso fresco (en este caso, de Burgos), y unos sencillos adornos con unos rabanitos.


Si acabamos de rematar con unas anchoas, y le damos color y brillo con un buen aceite de oliva virgen extra, creo que las probabilidades de éxito son elevadas.






Hoy no tenía claro el vino que acompañara bien, así que he optado por un vino que me pudiera agradar por sí mismo : Pago del Vicario MONAGOS 2006 (Syrah - Garnacha Tinta); sabroso y equilibrado.

martes, 29 de marzo de 2011

Un poco de todo en algo más de 24 horas : CABAÑEROS

Todo empezó este pasado sábado, cuando nos encontramos, tal como estaba dispuesto, en el Hotel Parque Cabañeros, con Javi, Paco y Roberto, y sus respectivas familias. Situación a puertas del Parque Natural, que para nuestra desgracia no pudimos aprovechar demasiado.
Tras un rato de juego de los niños y un ligero aperitivo de bienvenida en el hotel, nos dirigimos a nuestro primer punto gastronómico :


La Vieja Fábrica; se trata del restaurante de una coqueta casa rural en Alcoba (La Posada del Corralón). Agradable ambiente, en el que tras un rato en el jardín (aprovechando el buen día que nos encontramos esa mañana), arrancamos en la barra con un muy rico plato de queso curado manchego, regado con una botella de Dehesa del Carrizal Syrah, que no defraudó.
Ya en la mesa, croquetas y presa para los niños; nosotros, al centro, y tras unos ricos pan tumaca con anchoa y boquerón de aperitivo, rica morcilla granadina con huevos en revuelto, un par de ensaladas (la de bacalao y muy interesante la de queso de cabra y miel), paté y unos lomitos, ambos de ciervo.







Nos lanzamos después a por unas raciones de cochinillo (de los segundos, el que más gustó), cordero y algo de villagodio, a compartir entre los ocho, muy bien acompañadas de una ensalada (muy rico el tomate) y unas exquisitas patatas panaderas.

De vino, cambiamos al Cabernet Sauvignon de Dehesa del Carrizal, pero por mi parte creo que habría preferido continuar con el syrah. La carta de caldos, sólo con vinos de la tierra, era buena muestra de que no es imprescindible conformarla con Riojas y Riberas.
Postres variados, con café y copita (o copazo) por cuenta de la casa. Buena línea de precio con trato cercano.






Aunque ya se nos había hecho más tarde de lo previsto (y así nos lució el pelo), nos fuimos a hacer una breve (y tanto) visita al Parque, acabando en una zona de ocio, cerca de la presa.


Lo importante era que los niños estuvieran entretenidos, y a fe que así ocurrió (que se lo pregunten a los pequeños, y algún que otro mayor).


Tras volver al hotel, y ante cierto cansancio generalizado, adelantamos la hora de la cena. No forzamos mucho la máquina, pidiendo un plato cada uno, con especial mención a la perdiz, el confit de pato y la carrillera de ternera, y nos quedamos con la duda de cómo estaría la lubina, que por un despiste en la comanda no llegó a la mesa (y así Roberto hizo mejor su régimen y sirvió para algunas bromas después, en la tertulia/sobremesa antes de retirarse a descansar).

El Domingo nos despertamos con el cambio de hora, Alonso 4º en la F1 y un día muy lluvioso, que impidió montar una ruta por el Parque ("ese gran desconocido", para nosotros); así, tras un copioso desayuno, pusimos en marcha el Plan "B" : vuelta tranquila y parar a comer, de camino, en Camarenilla (Toledo), en la Finca los Valdespinos.

Interesante concepto para los que tenemos niños, con espacios para su ocio, y donde poder degustar un rico y "ligero" cocido (¡muy rico!; mejor los garbanzos que la sopa, algo falta de cuerpo, y con un morcillo, chorizo, morcilla,..., de escándalo).
Tras un ratito de sobremesa, tocaba volver a casa (no podía perderme la victoria de mi Rayito ante el Betis, para ponernos al borde del ascenso); pero no podía faltar el fin de fiesta (para hacer un poco de ejercicio) : nos tocó empujar el coche de Paco, que se había dejado las luces encendidas, y tras alguna torpeza de Paco y otra mía, Roberto se puso manos al volante, y todo resuelto.

En definitiva, y como alguien dijo, "un poco lejos para venir a comer", pero nos lo pasamos realmente bien (y más los peques). Otra vez cataremos un poco más el Parque Natural de Cabañeros.

lunes, 21 de marzo de 2011

Guisando para dos : patatas a la riojana

Cuando guiso, normalmente se me hace complicado hacerlo en pequeñas cantidades, no bajando de 6 ó 7 raciones. Pero esta vez me lo propuse, y preparé unas patatas con chorizo, a la riojana, para dos.

Comencé a trabajar en una cazuela pequeña, donde empecé a dorar un par de dientes de ajo en un poco de aceite de oliva virgen extra. Una vez doraditos, los retiré.

Tocaba sofreir en ese aceite, pimiento (verde y rojo) y cebolla, muy picados. A continuación, ahí mismo las patatas (rotas más que troceadas) y toque de sal. En ese momento, tras un par de vueltas de las patatas, me gusta añadir el pimentón (yo prefiero dulce), evitando que se nos queme.
A partir de aquí, todo seguido, el chorizo en trozos no demasiado grandes (que se puedan pescar bien con la cuchara), y le damos unas vueltecitas, tomillo, laurel (en polvo o en hoja, al natural), vino blanco y un poco de tomate frito.



Cubrimos de agua y le damos el toque final de sal (aunque al final del guiso se verá si requiere algo más).




A partir de este momento, paciencia : no se ha de tener prisa, para que la salsa del guiso ligue correctamente (le ayudará el pimentón y la propia patata); me gusta elaborar a fuego lento, y en este caso me fui a no menos de 4 horas.