Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



domingo, 4 de octubre de 2020

EL BOHIO : modernizando la cocina tradicional manchega




El camino hacia el estrellato Michelín se puede realizar por varias vías. Hay cocineros jóvenes y talentosos, los hay estudiosos de escuela, los que llegan como derivación de otro restaurante importante, los insistentes y, como en el caso de Pepe Rodríguez, los que evolucionan desde un negocio familiar y mesonero, hacia un estilo propio, sin huir de la esencia y el origen.


Hablamos de convertir en vanguardia lo tradicional y campechano, a través de una cocina honesta, esa aprendida de las madres y abuelas, de intensidad y producto. Esto es El Bohío.




El reformado local, nada más entrar, te da sensación de elegancia sin estridencias, asomando a la derecha la cocina vista, con todo el equipo a pleno rendimiento. De diseño sencillo, te transmite cierta paz, con ese fondo musical bien elegido, y en un volumen perfecto para poder conversar mientras se disfruta de la comida.




El equipo de sala está acorde al nivel del local, trabajando de forma pausada y precisa, y sin complicarse en las explicaciones ("menos es más"), lo cual a veces es de agradecer.


La carta de vinos refleja el buen gusto por las bodegas de siempre y de ahora, pero que trabajan con esmero la uva; por otro lado, suficientemente amplia para tener que dedicarle unos cuantos minutos en la elección, si no se opta por una opción de maridaje. Optamos por una botella de 4 Kilos mallorquín, siempre equilibrado y pleno de matices.




En cuanto a las opciones culinarias, suele haber un par de menús degustación, que van variando con la temporada, para basarse en el producto del momento. Además, y es la alternativa que elegimos, de Lunes a Viernes, en horario de mediodía, existe un menú algo más corto, compuesto por 4 entradas, un plato principal y un par de postres, y sin duda, por cantidades, bastante completo. Yendo en pareja, si se desean compartir los principales, te los presentan en platos individuales, lo cual es muy de agradecer; hablamos de 70 € (bebidas aparte), lo cual es un precio más que correcto.


En nuestro caso, estos fueron los platos :

Tres pequeñas tapas consistentes en Merengue de ensaladilla rusa (agradable bocado), Rocas de pulpo especiado (de lo mejor del menú) y Morteruelo con lichi (curiosa combinación).






Antes de entrar en platos de mayor consistencia, un toque de frescor con Mojete de tomate, manzana verde y pepino (interesante notar cada uno de los puntos ácidos).




Mucha intensidad (y contundencia) con la Sopa de lentejas al aceite de oliva, huevo frito y butifarra, con ligeros guiños de técnicas modernas.





Y rematábamos las entradas con un Cremoso de patata, papada de cerdo ibérico y setas. Muy sabroso, pero quizá de lo menos sorprendente en el conjunto.




Los dos principales seleccionados fueron, en primera instancia, un Bacalao frito con su pil-ìl especiado y pimiento, con un pescado en un punto perfecto; y finalizamos la parte salada con un excelente Codillo de cerdo glaseado con berenjenas encurtidas, carne que parecía crema y se te fundía en la boca.





Nos refrescamos, disfrutando a gran nivel, con el primer postre, Queso, miel y manzana verde, con un juego de texturas y sabores perfectamente ensamblados.




El otro postre, una versión de la Torrija (quizá los más clásicos no terminarían de entenderlo).




Con el café, deliciosas las Pequeñas locuras dulces, de las que me habría tomado una docena.




En definitiva, un menú con diversos matices, sin perder el clasicismo, y cantidades suficientes, e incluso por encima de otros casos de Estrellas Michelín, con una adecuada RCP, y en un ambiente realmente agradable.


El Bohío

Avda. Castilla La Mancha, 81

45200 Illescas (Toledo)

925511126

contacto@elbohio.net




jueves, 3 de septiembre de 2020

Caldo "Dashi" (receta propia)



Que me disculpen los puristas, pero lo cierto es que siempre es bueno amoldar las recetas a cada uno, dándole tus propios toques. Vamos con la elaboración de un caldo (más allá de un fumet) que nos servirá de base para otros platos, como una leche de tigre para un ceviche o una lubina sobre caldo, y cuyas recetas más adelante publicaré.

Entremos en materia...

INGREDIENTES

Diente de ajo (morado).
Hojas de salvia.
Espinas, cabezas,..., de pescado y/o marisco. En este caso, usé de dorada salvaje y gallo, así como cabezas y cáscaras de gamba alistada.

Aceite de oliva virgen (mejor si es extra).
Agua.
Sal (ahumada).
Pimienta de Jamaica.
Un tercio de cebolleta grande (o mitad de una mediana).
Un puerro.

Una zanahoria.
Unos tallos de apio.
Mezcla de algas deshidratadas.

Mezcla de setas deshidratadas.
Codium en polvo.


RECETA

En una cazuela ponemos el aceite (un chorro alegre), y vamos dorando el diente de ajo y las hojas de salvia. Seguidamente, tostaremos las espinas, continuando con las cabezas y cáscaras de gamba. Fuego medio.



Incorporamos toda la verdura, troceada grande, y cubrimos de agua, casi en su totalidad (si nos excedemos de agua, perderemos intensidad). Sal y pimienta al gusto. A fuego medio-bajo, unos 30 minutos.



Colamos (sacando el jugo a todo) y procuramos desgrasar, si fuera preciso. Ya tendríamos un fumet muy sabroso.


Con el fumet de nuevo en la cazuela (no estará de más aclararla un poco, pasando por el grifo), añadimos las mezclas de setas y algas, junto a un poco de polvo de codium. Unos 10 - 15 minutos a fuego medio-bajo.


Para quedarnos con lo que nos interesa, colaremos, escurriendo al máximo. Pero tened en cuenta que habremos hidratado las algas y setas, y podemos usarlas para algún plato.


Ya os mencionaba que en siguientes entradas tendréis recetas usando el caldo, pero aquí ya os doy una idea, con un "Ramen" a base de fideos de arroz, una piparra (picada), un poco de apio, hojas de cilantro y algo de carne (tipo pavo o similar), que cocinamos el tiempo que precisen los fideos.


viernes, 21 de agosto de 2020

Sopa de melón (sin lácteos), perfecto para los calores estivales



Seguimos con temperaturas elevadas, lo cual nos lleva a agradecer, y mucho, los platos frescos, ligeros. En su momento ya publiqué una sopa (o crema) fría de melón, con un toque lácteo, por medio de un poco de nata. Pero la que más me gusta, por textura y frescor, es la que os voy a presentar ahora. Elaboraciones frescas para el verano, y muy sencillas de realizar. Vamos a ello...

INGREDIENTES

Medio melón (piel de sapo). Aquí la elección dependerá del gusto, del punto de dulzor que se busque, así como intensidad de sabor.
Una pera Conferencia.
Hierbabuena fresca (para esto mi huerto casero es imprescindible).
Vinagre de Cabernet Sauvignon FORVM. Por intensidad, el perfecto en esta ocasión. 
Aceite de oliva virgen extra, variedad Arbosana (lógicamente se puede optar por otra).
Sal ahumada en escamas.
Aroma de trufa.
Pimienta blanca, recién molida.
Para adornar :
Virutas de paleta ibérica (mejor de bellota, claro).
Unas bolitas del propio melón.
Hojas de hierbabuena.

RECETA

La elaboración, realmente fácil. El melón y la pera en trozos, a la batidora; salpimentamos ligeramente. Chorro de AOVE y un poco de vinagre, que podremos rectificar al final si falta. Unas gotas de aroma de trufa y la hierbabuena picada.


Buscamos una textura razonablemente fina, pero que en boca nos deje sentir el melón, por lo que no lo colaremos.


Dejamos enfriar en la nevera, al menos un par de horas.


A la hora de emplatar, prefiero que sea en un plato hondo, más que un bol (pero esto queda a gusto del cocinero). Colocamos unas bolitas de melón, virutas de ibérico y remate con hojas de hierbabuena.


jueves, 23 de julio de 2020

Renovarse o "morir" : La "otra" ensalada Mar y Montaña



Temperaturas altas que llaman a realizar ensaladas, pero es importante la imaginación, y de ahí que vuelva a publicar este post de hace un par de años. Además, pensar en los "nuevos alimentos" es interesante, puede ser muy sano y nutritivo, y debe hacer que eliminemos prejuicios.

Sin duda, es muy habitual encontrar distintas opciones de plato, muchas en versión ensalada, con aquello del "Mar y Montaña". Pues bien, hoy toca hacer algo más atrevido, jugando con un producto que en unos años veremos como habitual (o eso creo), pero que hoy causa cierto rechazo, como son los insectos, y en este caso gusanos; y el mar lo será de verdad, con la imponente presencia del codium (o percebe de pobre), redondeando un plato de gran nivel, creo, muy completo y que casi podría patentar.

INGREDIENTES

Salmorejo (con el gazpacho y otras cremas frías, un básico del verano).
Una manzana Pink Lady. Lo importante es que sea crujiente (y no demasiado ácida).
3-4 champiñones.
Brócoli.
Un limón. 
Sal rosa del Himalaya.
Pimienta de Jamaica.
Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE).
Huevas de lumpo.
Unos gusanos molitor (Jimini´s). En este caso, preparados con ajo y finas hierbas.
Germinados de Rosa de China.
Flores de salvia (tirando de las plantas aromáticas de mi huerto casero).
Alga codium.


RECETA

Empezamos preparando cada uno de los ingredientes. Pelamos y descorazonamos la manzana, preparando unas láminas, que reservamos con un chorro de limón por encima, que evitará la oxidación. Por otro lado, nos ponemos con los arbolitos de brócoli, de los que extraemos la parte verde en forma de falso cous-cous o quinoa, pero menos fino; con un cuchillo, raspamos con cuidado y un poco de paciencia.


Limpiamos con un trapo húmedo los champiñones, y quitando el pie, lo loncheamos. Lavamos las flores de salvia, una vez separadas de la planta.

Y vamos con la elaboración y presentación. Lo mejor es usar un plato llano grande o alguna bandeja de aspecto elegante. En el fondo esparcimos de forma regular el salmorejo; la cantidad, a gusto de cada cual. Por encima, y cubriendo la mayor parte, el brócoli, que nos dará ese punto de alfombra vegetal.


Distribuimos el champiñón, para continuar después con la manzana, que veremos si hace falta cortar en trozos menores. Terminamos de usar el resto de zumo de limón por encima. Y es el momento de incorporar los gusanos, en cantidad no excesiva, pero que uno se los pueda encontrar y le cruja en ciertos momentos al comer.



Cubrimos en buena medida con los brotes, previamente lavados y dejados secar. Toque de sal y pimienta.


En el centro, colocamos un poco de huevas de lumpo, sobre lo que rematamos con un poco de codium. A los lados, resto de codium que deseemos incorporar a la receta, teniendo en cuenta ese elevado punto marino que nos dará (yo, como apasionado de los percebes y las algas, no me cansaría de comerlo).


El toque final son las flores de salvia, a modo de adorno, pero que nos aportará aroma y sabor, con un ligerísimo picor. Chorro de AOVE a modo de aliño final, y a la mesa.


En este caso, me permito aconsejar un vino que le va perfecto, como es el Gaintus, un rosado de sumoll, de delicada elaboración y enorme equilibrio.



Y recordad la importancia de disfrutar y ser felices...