Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



lunes, 12 de junio de 2023

Toscana : un viaje para disfrutar con los cinco sentidos



Estaba convencido de que recorrer la Toscana rural en coche era un acierto, y lo llevaba pensando y persiguiendo desde hace tiempo; pues realmente resultó mejor de lo imaginado y esperado. Queríamos conocer el día a día y personalidad de la zona, sus pueblos y gentes, al margen de Florencia y Pisa, ya recorridas en anterior visita.




Y así nos liamos la manta a la cabeza, la pasada Semana Santa, mi mujer y yo, y saliendo de Madrid, con un par de etapas intermedias (Tarragona y Cassis), nos plantábamos en Volterra (Toscana, Italia), nuestro punto de referencia para dormir, desplazarnos y disfrutar. Según nos aproximábamos nos invadía una sensación especial, y eso que iba cayendo la noche y no era fácil apreciar lo que al día siguiente nos iba a maravillar; y según subíamos a sus 531 metros de altura, la niebla nos envolvía y nos venían a la mente aquellas historias de vampiros, que relacionan a Los Vulturis, los más poderosos de Italia según la "leyenda", con esta población, y que, ya de noche cerrada, recorrer sus calles se apoderó de nuestras "almas" y nos congeló la sangre, a la par que fascinó.



Lo cierto es que Volterra es una población fascinante, con un encanto envolvente. Centra parte de su vida alrededor de la plaza de Los Priores, donde admirar el palacio comunal más antigüo de Toscana, y junto a la catedral; está rodeada de murallas, conserva perfectamente vestigios romanos y sus calles empedradas y con importantes cuestas son características. Con intensa vida y turismo de día, uno no debe perderse su increíble atardecer (desde varios puntos de la ciudad), para rematar la noche en calma.





Por cuestión de días (y distancias), dado que Toscana es un territorio realmente extenso, tuvimos que seleccionar rutas y visitas, centrándonos en el centro toscano. No podía faltar la "Nueva York medieval", San Gimignano, donde admirar una quinta parte de las torres que en su día miraban al cielo como muestra de poderío de cada familia nobiliaria, pero no por eso dejar de ser impresionante, tanto cuando te acercas, la recorres y te alejas. Es probablemente la más turística de las poblaciones toscanas (fuera de las ciudades "mayores"), pero se puede recorrer y conocer, sin olvidar de disfrutar de un gelato en una de sus dos catalogadas heladerías como las mejores del mundo.



No pudo faltar el agrícola Valle de Orcia, Patrimonio Mundial de la Unesco, a recorrer de Montepulciano a Montalcino, o viceversa. Territorio de excelente vino al que acompañar con su delicioso queso pecorino, uno no debe dejar de visitar Pienza, con su coqueto centro renacentista, pleno de encanto, donde a cada paso se disfruta con su estilo. Y otra recomendación, casi imprescindible, es acercarse y admirar la Abbazia di Sant'Antimo, tras recorrer desde Montalcino infinidad de viñedos para ese gran Brunello, con esa piedra travertina que en ciertos momentos del día refleja el sol e ilumina la sonrisa de los visitantes.








Toscana se recorre entre distintos tonos de verdes de sus campos y arbolado, con subidas y bajadas continuas, carreteras estrechas, viñedos por doquier y esos accesos entre cipreses a las elegantes fincas y bodegas. Es señorial e histórica, exhala encanto y elegancia, pide recorrer sin prisas.



Monterrigioni fue otro de esos puntos visitados, imponente en alto, con murallas bien reconocidas, es una población muy pequeña, encantadora, la puerta de entrada a la Edad Media. Vital de día, descansa de noche.



Si bien dejamos para futura visita el recorrido por Chianti, la "Rioja" italiana, sí dedicamos buen parte de un día a recorrer la preciosa Siena, punto final del recorrido desde Florencia. Impresionante esa plaza cóncava, sólo comprensible cuando se visita, que es la Piazza del Campo (y lo rico que nos supo aquel Aperol Spritz en una de las terrazas que la rodean); deliciosa su catedral, ese Duomo incrustado entre edificaciones; palacios e iglesias son parte de su paisaje, con personalidad propia. 








Queda pendiente la zona de costa, el sur y el este, pero eso no ha sido óbice para haber sentido con intensidad lo que es una de las zonas más destacables de la maravillosa Italia. Gastronomía y buenos restaurantes y tabernas no faltan, y es que se come bien en casi cualquier rincón; se debe llegar con la mente abierta para disfrutar de una gran variedad de vinos, con diversas uvas y estilos, que te hacen sentir un poco más el terruño; y su gente es cercana, sencilla y agradable, para hacer que te sientas a gusto.








Gracias Toscana, no dudaré en recomendar su visita y volver si me es posible.



lunes, 1 de mayo de 2023

Canelones de ternera y verduras. No siempre ha de ser comida de aprovechamiento.



Por supuesto, de vez en cuando hay que dejar una receta, de esas que gustan a todo el mundo, y cuya elaboración no sea compleja. En esta ocasión vamos con unos canelones.

INGREDIENTES (4 personas)

350 gramos de carne picada de ternera (se podrían añadir 50 gramos de cerdo ibérico).
Pasta de canelones (unos 3 por persona).
Queso pecorino (para rallar).
Un puerro.
Una zanahoria.
2 ajetes tiernos.
Un tomate maduro (pelado).
Media cebolla dulce.
Un pimiento verde italiano y medio pimiento rojo de Palermo.
Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE).
Media taza de ron (para flambear).
Medio vaso de vino tinto.
Tabasco sriracha.
Crema de jengibre.
Mezcla de hierbas provenzales.
Polvo de vinapesso. De no encontrar, se puede eliminar.
Pimienta de Sichuan.
Canela de Ceylan.
Oregano salvaje.
Sal marina.

Para la bechamel : Leche, mantequilla, harina, sal y nuez moscada.

RECETA

En una sarten, arrancamos pochando en AOVE, con pizca de sal, el puerro, la cebolla, los ajetes y la zanahoria; tras un ligero dorado, añadimos los pimientos.



Salpimentamos la carne, que incorporamos a la verdura, rehogando con las hierbas provenzales, unas gotas de tabasco y un toque de crema de jengibre. Calentamos el ron, y flambeamos la carne, que cogerá un ligero regusto al destilado. Retiramos del fuego.



Mientras podemos arrancar con la bechamel, con una elaboración clásica (yo caliento la leche con nuez moscada, y en un cazo pongo mantequilla, sal y harina, que voy removiendo para que no se hagan grumos, para después añadir la leche y terminar de ligar). Mi consejo es hacer cantidad de sobra, para no quedar cortos. Reservaremos.


Será el momento de agregar el tomate (con oregano), ya picado, a la carne, y volver la sartén al fuego, a nivel medio. Un poco de canela y polvo de vinapesso, para acabar con el vino tinto, dejando que se termine de cocinar a fuego medio-bajo, de manera tranquila. Un poco de bechamel para todo quede entremezclado, y al final corregiremos de sal, si es preciso.



Coceremos la pasta, siguiendo las instrucciones del fabricante, al tiempo que iremos precalentando el horno a 210ºC. En una bandeja de horno vamos a colocar los canelones, con relleno generoso, cubriendo de bechamel con alegría y rallando queso por encima (sin exceso). Bajamos a 180ºC, y dejaremos unos 10 minutos, para terminar con un golpe fuerte de grill de unos 5 minutos.



En mesa, y ya a gusto de cada uno, cada comensal puede rallar más queso, al momento de servir. Y para acompañar, veo perfecto un maridaje con un vino de Toro, de corte ligero y frutal, como Románico.





martes, 11 de abril de 2023

Kaldea (Madrid) : gusto por los vinos y el buen producto



Lo he descubierto hace poco tiempo, por una recomendación de amigo (o sea, el "boca a boca", esa red Social de toda la vida), y comulgo con su idea. Y es que para disfrutar de una cocina de calidad con vinos especiales, en pleno Barrio de Salamanca de la gastronómica Madrid, encontramos
Kaldea, con Víctor M. Mesas Moreno al frente.


Cocina tradicional, de origen clásico, pero perfectamente modernizada, sin necesidad de estridencias ni exageradas técnicas. Muy de producto y elaboración equilibrada. Mucho sabor y variedad, cocina de bocado y raciones, de contundencia y aperitivo de barra. De Martes a Jueves hay una opción de menú, de tipo ejecutivo, si bien prevalece la carta como alternativa principal.


Tres zonas bien diferenciadas lo componen : salón interior, barra con mesas altas y amplia terraza. Una decoración que contiene mucha madera, lo cual da sensación acogedora.


Una cercana y buena atención, de esas de preguntarte, pero sin agobiar, y prestos a ayudar. Otro de esos puntos a favor y que se agradecen. Descansan Lunes y las tardes / noches de los Domingos.



Muchos son los platos a destacar, pero he de recomendar los que hasta la fecha más me han sorprendido : los Torreznos de papada (con vinagreta chiclanera) es de los que gustan a esos de lo impactante y contundente; imprescindibles los Calçots del señorito (todo el sabor sin mancharte); me encanta la Alboronía de verduras asadas (que varían según temporada); si eres de atún rojo (de almadraba), no debes dejar de probar tanto el Tartar (con salsa de ajo colorao y almendras) como los Tacos atemperados; y un pequeño lujo el del Salpicón de bogavante europeo. Excelente pan el que gastan y para rematar la juerga con un postre para recordar, la Tarta de queso cremosa







Pero hay mucho más entre sus guisos, bocados, raciones y platos principales.


Y si todo esto se remata con una completa carta de vinos, éxito garantizado. Importante encontrar bastante y buena variedad por copas, como tienen; y siempre opciones diferentes, atrevidas y bien seleccionadas, de esos vinos que no siempre son fáciles de localizar.





Ya sólo os queda pasar a conocerlo.


Kaldea
Castelló, 6
28001 Madrid
910938575
www.kaldea.net