Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



miércoles, 1 de abril de 2020

Las recetas "contra" el #Coronavirus : Sonia Nogales. Sopa de ajo y tomate



Pues así a lo tonto, ya hemos llegado a la receta 18, y con varias recibidas para ocupar hasta final de semana (de momento).

Repetimos con gente de la oficina (ya van 4, más la mía), que es de donde surgió inicialmente el "reto". En esta ocasión se trata de Sonia; últimamente está un poco teatrera (en el buen sentido de la palabra), ya que anda enredada en un grupo de teatro, por ahora a nivel aficionado, pero con sus funciones en ciernes. Si se hace famosa, ya la pediremos que nos invite al estreno de su primera función en la Gran Vía, que pronto esperemos volver a ver repleta de animación y jolgorio, como a todos nos gusta.


Nos trae un receta sabrosa y de muy fácil elaboración; de esas recetas de preparar sobre la marcha, en cualquier momento.

INGREDIENTES

Ajos. Varios dientes, en función de lo potente que se quiera el resultado.
Pan (puede ser el del día anterior, a modo de aprovechamiento).
Tomate triturado (y si es casero, pues mucho mejor).
Aceite de oliva virgen extra.
Agua.
Sal.
Pimentón (podemos jugar con un poco de dulce y una pizca de picante).
Pastilla de caldo (ese Avecrem de siempre).
Huevos (uno por persona).
Jamón (mejor ibérico, ¿no?).

RECETA

En la cazuela que lo vayamos a trabajar, nos ponemos a dorar los ajos pelados, para enseguida agregar el pan en trozos no demasiado grandes. 

Cuando esté todo dorado, hemos de añadir agua hasta cubrir completamente, toque de sal, pimentón (es clave), chorrito de aceite, una pastilla de caldo y el tomate triturado.

Cocinaremos a fuego medio, controlando el punto, y un pelín antes de quitar del fuego, echaremos los huevos, que podrán ser batidos o, y es mi aportación, sin batir y que se hagan sobre el calor del guiso, quedando una rica yema al final. 

El plato lo rematamos con el jamón, que puede ser picado o en trozos generosos.

De esas recetas para tomar delante de la chimenea (quien la tenga), y que admite diversas variaciones. De vino, sin duda, un buen tinto. 

martes, 31 de marzo de 2020

Las recetas "contra" el #Coronavirus : Fernando García Bilbao. Paccheri con bolognesa casera





¿Os suena el nombre? Un tal #fernandosyrah (recordad que en twitter e instagram me encontráis como @fernandosyrah ), sí, un servidor. Pues hoy he pensado en colarme entre las recetas recibidas, para dejaros una, con la vista puesta en aliviar las penas de todos nuestros compatriotas, pero también de nuestros amigos italianos (esperemos que no me regañen mucho con la elaboración).


Se trata de la receta 17, ya que estamos en el decimoséptimo día de encierro obligatorio (aunque algún día más ya nos habíamos impuesto en casa, en concreto desde el martes 10 de Marzo). Y vamos con una pasta con origen en la zona de la Campania italiana, como son los Paccheri.

INGREDIENTES (4 - 5 personas)

Un paquete de pasta seca Paccheri.
Un tallo de apio.
Tomates (depende del tamaño, unos 4 - 5, mínimo), mejor maduros. Prefiero que sean rama o pera.
Una cebolleta (o media cebolla grande).
Una zanahoria.
Un pimiento rojo (o medio, si es grande). Esto es aportación mía.
En torno a medio kilo de carne picada (ternera, a ser posible, pero se podría usar cerdo o mixta).
Aceite de oliva virgen extra.
Orégano, albahaca, romero y tomillo (en polvo, si no se tiene fresco). Las aromáticas siempre me dan alegría, y aunque no sean parte de la receta clásica, ésta es la mía.
Sal roja de Hawai (en este caso, es la que elegí). Sal en escamas. 
Pimienta de Jamaica.
Azúcar morena integral de caña. Para evitar parte de la acidez del tomate.
Agua.
Vaso de vino blanco.
Medio vaso de tomate concentrado (a decisión de cada uno). Me gusta más sustituirlo por mayor cantidad de tomates.

RECETA

Antes de nada, y tras salpimentar, me gusta pasar ligeramente la carne por sartén, o en la misma cazuela de elaboración de la salsa, y reservar. Un ligero marcado.

Vamos a la cazuela, con un generoso chorro de AOVE, y comenzamos por pochar la cebolla, que no hace falta que sea en trozos pequeños, ya que después batiremos parte. Vamos con la zanahoria, el apio y el pimiento, todo troceado. Le damos un toque de sal y pimienta.


En el momento que se dore ligeramente, y siempre a fuego no demasiado alto, añadimos el tomate troceado, reservando uno, bien picado, para después. Plantas aromáticas, sin exceso, y un poco de sal y pimienta más; en cosa de un par de minutos, incorporamos el vino, para dejar tiempo a que se evapore el alcohol. Si hemos optado por el uso de tomate concentrado, sería el momento.

Una vez comprobemos que el alcohol del vino se ha evaporado del todo, y el tomate ha soltado parte del agua, pasaremos todo por el brazo de la batidora, pero sin dejar demasiado liquido, con algún trocito de verdura asomando. rectificamos de sal, si fuera necesario (esta es una receta, como cualquier salsa, muy de ir probando).


El tomate bien picado, con un poco de sal en escamas y pimienta, y algo de azúcar, lo añadimos a la salsa, así como la carne picada, y dejamos a fuego bajo a que termine de hacerse todo. Al final, revisemos el punto de sal.


Hemos de tener en cuenta que los paccheri suelen requerir de una cocción (por su tamaño) algo más larga que otras pastas, pero en cualquier caso, como siempre, seguid las indicaciones del fabricante. Agua y sal a hervir en cazuela grande, y en cuanto borbotee, incorporamos la pasta, esperando a que vuelva a hervir (no tardará) para contar el tiempo de cocción fijado (ni más ni menos).


La idea es que terminemos al tiempo la salsa y la pasta, y así prepararnos directamente para ir a la mesa (con una ensalada sencilla, tendremos una comida muy bien apañada).


Recordad también la importancia del agua de cocción de la pasta (un poquito), perfecta para ligar la salsa, aunque la presentación que os muestro (2 opciones), no permite juntar antes pasta y salsa. La pasta la sacaremos directamente del agua a una fuente, pero sin necesidad de escurrir (más allá de una espumadera o cuchara de pasta), y menos enjuagar con agua fría.


Un buen tinto italiano, por ejemplo, un aglianico muy de la zona de Campania, perfecto para acompañar este excelente plato. Buen provecho.



lunes, 30 de marzo de 2020

Las recetas "contra" el #Coronavirus : Juan Carlos Feijóo. Arroz con pisto y huevo.



Un lunes más, una nueva receta...y ya son 16. Hoy de las que gustan a niños, pero también a mayores, quizá más, no os engañéis.

De nuevo un compañero de oficina, Juan Carlos, de buena y rica tortilla de patata, hoy nos acerca otro plato, sencillo a la par que completo. Le tenemos solo en casa (como la película), en su piso de Madrid, pero sin perder el ánimo, ni las ganas de aplaudir cada día a las 8. Pronto volveremos a vernos. Muchas gracias por aportar tu receta.

INGREDIENTES (3/4 PERSONAS)

Para el pisto : una cebolla, un pimiento rojo, 2 berenjenas, 2 calabacines, 2/3 tomates (que habrá que escaldar antes para sacar la piel), un poco de tomate triturado, aceite de oliva extra virgen, sal, azúcar. Se me ocurre, como aportación personal, un poco de pimienta, que siempre me da alegría y sabor.Para el arroz : una taza con 250 gramos de arroz bomba, un diente ajo, aceite oliva extra virgen, sal y 2 tazas de agua.

Para el huevo frito : un huevo (por persona), aceite oliva virgen extra y sal.

RECETA

Arrancaremos por el pisto. Lo primero es pochar la cebolla, picada previamente, junto con el pimiento, troceado, y la berenjena, cortada también a dados pequeños. A continuación se echa el calabacín, que irá cortado a daditos.  Por otro lado, como ya habíamos mencionado en los ingredientes, escaldamos los tomates, y los pelamos para pasar por batidora con una pizca de azucar. De seguido, lo echamos a la cazuela junto con la cebolla, berenjena, calabacín y pimiento, para que reduzca todo. Rematamos añadiendo un poco de tomate triturado, toque de sal (y pimienta, si se desea), y así hasta que se acabe haciendo a fuego lento, con ese punto bien ligado.

El arroz lo podemos tener preparado de antes. Habrá que sofreir el diente de ajo con el AOVE, para que se dore un poco; a continuación echamos la taza de arroz y lo pasamos un poco, que coja bien el gusto, y de seguido echamos las 2 tazas de agua y toque de sal. Dejamos cocer, primero a fuego vivo, y después ya lento, para que el arroz ni se pase ni quede duro (recordad que el arroz no ha de quedar al dente, como la pasta). Reservamos.

Y ya en el momento de ir a comer, queda la parte clave, lo más importante (y rico), que es ese huevo frito (para mojar pan). Echamos el huevo en aceite muy caliente, con una pizca de sal; con la espumadera echamos el aceite por encima del huevo, para conseguir una buena puntillita, y al sacar procuramos que escurra bien.

Por último, como no podía faltar, emplatamos por persona. Una opción de plato único...y no os olvidéis del pan.😉

domingo, 29 de marzo de 2020

Las recetas "contra" el #Coronavirus : Esther Rodríguez. Trufas de boniato y chocolate puro, con remate de pistacho



¿Os suena el nombre de la repostera? Pues sí, much@s sabréis que se trata de mi mujer (la que manda en casa...y en mi corazón). Lo cierto es que, para esta receta número quince, algo he colaborado, pero a ella queda atribuido el mérito, y os recomiendo intentar su elaboración.


A partir de una idea de Chef Bosquet (más que recomendable su libro), por un vídeo suyo en Instagram ( @chefbosquet ), se nos ocurrió una versión, con ligeros retoques. Aquí os dejo el resultado, en nuestro formato trufas.

INGREDIENTES

320 gr. de boniato (después de pelar y cocinar).
140 gr. de chocolate puro 100% (Santocildes).
3 - 4 dátiles medjoul.
Miel.
Azúcar glas.
Cacao puro en polvo.
Pistachos (picados, en pequeños trozos). Muy ricos de La Pistachería ( en IG @lapistacheriamadrid ).

RECETA

Pelamos el boniato, y en trozos medianos debemos cocer (podría ser en agua, hirviendo, directamente en el microondas o asando al horno (en este caso, sin pelar)); la clave es conseguir una textura blanda, manejable, pero que no se rompa. El tiempo, dependerá del tamaño de los boniatos y la forma de preparación.

Pondremos en agua caliente los dátiles.

Por otro lado, cuando vayamos a juntar todo en una batidora (con aspas hacia abajo), hemos de poner al baño María, removiendo, el chocolate, para conseguir una pasta semilíquida. Colocaremos todo en la batidora (retirando los huesos de los dátiles, si los tuviera), junto con un chorro de miel (aquí depende del nivel de dulzor que deseéis, pero en cualquier caso que no sea demasiado).

Conseguiremos una masa, que hay que intentar que sea lo más homogénea posible. En un bol colocaremos en la nevera (al menos dos horas) o en el congelador (en torno a 3 cuartos de hora).

Al sacar del frío, y antes de comenzar a trabajar las bolitas de trufa, comprobad que es maleable, como una plastilina; en caso contrario, es probable que precise algo más de enfriamiento.


No recomiendo que sean bolas muy grandes, pero aquí queda a gusto del consumidor. Según las vayáis formando, se podrán ir introduciendo sobre la cobertura o rebozado que le vamos a dar, consistente en una mezcla de cacao puro, azúcar glas y los pistachos (las proporciones dependen del grado de amargor que aguantéis, por el cacao, y de la cantidad de pistacho que os parezca adecuado).


Terminadas las bolas, y ya rebozadas, lo mejor es que vuelvan a la nevera, a no ser que tengais una fresquera (me recuerda a épocas de la cocina de mi abuela). Pienso que estarán más ricas al día siguiente.




¿Y qué tal si lo acompañáis con un vino de postre, al estilo Sauternes?



sábado, 28 de marzo de 2020

Las recetas "contra" el #Coronavirus : Nena Urdiales. Potaje de cuaresma.



Pues ya vamos por la catorce. Y como es fin de semana, me sale un punto positivo, más que otros días, que también, y sólo puedo pensar que estamos cada vez más cerca del fin de este mal sueño (que no llegue a ser pesadilla). Y parte de la semana que viene ya ocupada...de recetas.

Una de las cosas buenas de todo esto, es el reencuentro en la distancia con gente. Hoy nos llega la receta de una cocinera de primera (está tardando en montar su blog), pero además con recuerdos de hace muchos años, que ya vamos peinando canas, cuando era compañera de colegio de mi hermana en las Ursulinas de Lagasca, en Madrid. Se trata de Nena Urdiales, a la que recuerdo siempre risueña, y que seguro que no ha cambiado, y muy buena gente.

Como parece que vienen unos días más frescos, y nos acercamos a la Semana Santa, pues aquí va este potaje de Cuaresma.

INGREDIENTES 

Para el caldo de pescado : 
Espinas y cabezas de pescados, por ejemplo, rape, congrio, rodaballo, merluza,... 
Cabezas y peladuras de marisco, como por ejemplo langostinos, gambas,... 
Verdura variada : cebolla, zanahoria, la parte verde del puerro, nabo, hojas de lechuga feas que vayáis a tirar (cocina de aprovechamiento),... 
Laurel, perejil,...., toque de pimienta y sal. AOVE. Y claro, agua. 
Vino blanco.

Para el guiso : 
Garbanzos, como medio kilo. 
Un par de bolsas de espinacas cortadas y limpias. 
Una cebolla grande.
Anillas de calamar, como un kilo.
Salsa de tomate casera (o una lata pequeña de tomate triturado). 
Concentrado de tomate (opcional), que no hará falta si teneis una buena salsa casera.
Sal.
AOVE.
Agua.
Vino blanco.

RECETA

Elaboración del caldo : Se pican todas las verduras, pero no hace falta que sea en trozos pequeños, y se rehogan en una olla grande con un poco de aceite. Cuando estén rehogadas y un poco doradas, se añaden las cabezas y las peladuras de marisco. Cuando estén también ligeramente doradas las cabezas, y hayan soltado todo su jugo, se añade un poco de vino blanco y se deja que se evapore el alcohol, como 10 minutos aproximadamente. Entonces se añaden las cabezas y las espinas del pescado, unas hojas de laurel, perejil (mejor fresco) también, si tenéis , y se cubre todo de agua. Cuando rompe a hervir, se deja cocer 20 minutos, no más porque las espinas del pescado si cuecen mucho amargan el caldo. Se pasa el caldo por un colador fino y se reserva 

Vamos con lo que es el guiso.

La noche antes de meternos en materia, se dejan en remojo los garbanzos. Nos dice Nena que ella los remoja con laurel, perejil, unos cascos de cebolla y unos dientes de ajo. Mínimo tienen que estar 12 horas a remojo. 

Al día siguiente, se pone a cocer el caldo de pescado y cuando esté hirviendo, no antes, se echan los garbanzos escurridos. Si optamos por olla rápida, como opta Nena, son aproximadamente 12 o 15 minutos; pero ya sabeis que soy más de cocciones lentas, de cazuela. Cuando estén cocidos, se escurre y se reserva el caldo por un lado y los garbanzos por otro. 

En una cazuela grande se echa un poco de aceite y se rehoga una cebolla grande, cortada muy finita. Cuando esté rehogada y un poco dorada, se añaden las anillas de calamar limpias. Dejaremos pochar hasta que las anillas de calamar cambian de color y se vuelven blancas; en ese momento se añade medio vaso de vino blanco y se deja cocinar todo junto, unos 10 minutos para que se evapore el alcohol. En ese punto se añade una cucharadita de concentrado de tomate y 5 cucharadas soperas de salsa de tomate casera. 

Se vuelve a dejar cocinar todo junto unos 15 minutos más. Si se ha utilizado tomate triturado, entonces hay que dejarlo cocinar el doble de tiempo para que se haga bien el tomate. En ese momento se añaden las espinacas cocidas (o directamente de la bolsa). Si las añadís directamente de la bolsa, hay que dejar que se reblandezcan y se integren en el guiso, lo cual no tarda mucho. Se añaden los garbanzos cocidos, y se cubre todo con el caldo de pescado, dejando cocinar hasta que los calamares estén hechos.

La cantidad de caldo de pescado que se añade es opcional, depende si os gusta más o menos caldoso el guiso.

Recomiendo hacerlo el día antes de comerlo, ya que está más rico de un día para otro, como cualquier guiso de cuchara. 

Truco adicional : Ese caldo de pescado está muy rico también para hacer arroces, por ejemplo.

Otra versión es sustituir los calamares por bacalao, más clásico. Le va muy bien unas bolsas que venden de bacalao desmigado. Se hace igual que en el caso de los calamares. El bacalao tiene que estar previamente desalado o ser fresco. Nena nos recomienda desalado, que está más rico a su parecer.

Pues sí, un guiso intenso, pleno de sabor...y muy fácil de realizar. En esta caso creo que un rosado de Prieto Picudo leonés sería fabuloso maridaje. A por la cuchara.