Hay que aprovechar cada instante







La vida es disfrute, y para mí, uno de los mayores disfrutes de la vida,



además de mi familia y mis amigos, es un buen vino con unos ricos manjares,



y en un lugar difícil de olvidar. A partir de ahora, intentaré aportar recetas,



notas sobre buenos vinos (de aquí y de allá), Gin Tonics, interesantes hospedajes,



opciones de hostelería y lugares para visitar........con sus enlaces y



lo que todos querais opinar y aportar.........



miércoles, 1 de enero de 2025

Visitando parte de Puglia, alrededor de Bari



En "el cielo pintado de azul" ("Nel blu dipinto di blu"), una deliciosa descripcicón de aquella zona del tacón italiano, que nos cantaba uno de sus más ilustres vecinos : Domenico Modugno. 
Y es que Puglia (Apulia en terminología más anglosajona) destila un tono azul en cada rincón, con distintas tonalidades en el mar, el cielo, las puertas y ventanas de las casas,...




No es de las zonas italianas de mayor turismo internacional, pero, sin embargo, son los propios italianos unos turistas siempre dispuestos a conocer aquellos rincones, y sin duda merece la pena. Por una cuestión de tamaño y distancias, hay que fijarse el tiempo de estancia en función de los pueblos y ciudades que se quieran conocer, además de tener en cuenta la temporada del año en la que se visita. En nuestro caso, que optamos por Diciembre y sólo 3 días disponibles, nos centramos en tener como base la ciudad de Bari, y de ahí, alquilando un coche (lo más cómodo e "italiano", un Fiat 500), seleccionamos 5 pueblos para visitar.



Durante el primer día, optamos por visitar la zona costera y más reconocida cerca de Bari, y así nos plantamos en Monopoli, con un casco viejo de callejas y empedrado, que desembocan en el puerto, donde poder encontrar Trattorias para degustar un plato típico de la zona, no apto para todos los paladares, como el marisco y pescado crudos, el "sushi" pugliano. 






Como el horario de comida en Italia es muy a la europea, normalmente, dio tiempo de llegar de día a la localidad de Domenico Modugno, la conocida y fotografiada Polignano a Mare, con esos tonos blancos y elegantemente encaramada en un acantilado donde el Mar Adriático impacta y deja su marca. Un lugar perfecto para dejar caer la noche.



De vuelta a Bari, tras un rápido paso por nuestro alojamiento, el céntrico Hotel Boston, un paseo sin complicaciones por Bari Vecchia, haciendo algo de tiempo para terminar el día en el agradable ambiente de la elegante Enoteca del Centro, donde se pueden comprar excelentes vinos y degustar in situ buenas viandas bien regadas.





Ya de lleno en la segunda jornada, el plan era visitar, sin prisas, 3 de los pueblos de interior con más encanto. Arrancamos con el desplazamiento hasta Gravina in Puglia, donde nos dedicamos a recorrer su casco antigüo, cruzar y fotografiar desde distintos ángulos su reconocible Puente del Acueducto (rodeado de tradiciones), o sorprendernos con sus iglesias rupestres. Un pueblo muy visitado, lo cual comprobamos a la salida, por el enorme número de coches que hacía allí se acercaban, formando un imponente atasco (del que nos libramos).





Pusimos rumbo, en la idea de llegar a comer, hacia las otras dos localidades, en territorio de trullos (trulli). Por cuestión de iluminaciones navideñas, comenzamos por Alberobello, ese lugar de ensueño y cuento de otras épocas, una joya perdida en el Valle de Itria. La elección para comer fue, sin duda, excelente : Trattoria Terra Madre, acogedor en todos los sentidos, con un amplio huerto propio, que te obligaba a proar sus platos de verduras en perfecto punto de elaboración; una carta limitada, pero bien seleccionada, y unos vinos que completan perfectamente la oferta. Se encuentra junto al Trullo Sovrano, en la parte Norte y el único con 2 plantas de los 1.500 inscritos desde 1996.







Tras pasar junto a la imponente Basílica Santi Medici, irremediablemente nos dirigimos hacia el Distrito Monti, donde se concentran la mayor parte de los trulli, y entre cuyas callejuelas te transportan a lo que parece un escenario preparado para una película. Comercios, alojamientos y casas privadas se entremezclan, y resuelta difícil no quedarse embelesado con tanto encanto cautivador.







Empezaba a caer la noche, y era el momento de rematar las visitas del día, con otra enorme sorpresa, muy cerca de allí : Locorotondo. Y es que la iluminación navideña de toda la zona del Casco Viejo (hasta lo que denominan el "paseo marítimo") convierte el lugar en uno de los pueblos navideños más bonitos en cuanto a sus adornos, guirnaldas y luces. Un vino con calma, ante la gran marabunta humana que recorría sus calles de casas blancas, no faltó, entre paseo y paseo, admirando cada rincón decorado.








Vuelta a Bari, ligero paseo y cena en otra de las interesantes vinotecas que tanto se prodigan en la ciudad : Enomezcla, donde combinan su buena carta de vinos, con una carta de platos internacionales de distintos estilos.



El último día, para evitarnos desplazamientos, lo dedicamos a la capital de Puglia. Tras acercarnos a la zona del puerto pesquero, y observar a los pescadores que ofrecían sus productos frescos, nos dirigimos al paseo costero, y desde ahí acceder a Bari Vecchia a la altura de la Basílica de San Nicolás (Siglo XI), el patrón de la ciudad. Rincones y calles angostas, esas señoras elaborando orecchiette (pasta en forma de "orejitas", que le da nombre) a la puerta de sus casas, y acabar desembocando en la plaza de la Catedral (San Sabino), donde disfrutar sin prisa de un buen vermú admirando su fachada principal, para salir de la zona junto al Castillo.








Sólo quedaba buscar un buen sitio para comer, antes de la vuelta, y optamos por alejarnos un poco del centro, a unos 25 minutos andando, seleccionando un local con mucha afluencia autóctona : Peppo. Pasta fresca (donde no podían faltar unos orecchiette, claro) y variadas entradas, con una buena RCP, en un ambiente agradable y con atención adecuada.



Ya sólo queda pensar en el siguiente viaje...


lunes, 30 de diciembre de 2024

Mi recorrido gastronómico de 2024



Ha sido 2024 un interesante año en lo gastronómico, si bien intento que así lo vayan siendo todos, como en esta anualidad que llega a su fin. Por supuesto, repito muchos de los buenos y conocidos restaurantes, esos cercanos y de amigos, como pueden ser
Bichopalo (en la antesala de la Estrella Michelín), StreetXo (con una mejora sensacional en su coctelería, de la mano de Sonia Díaz) o El Rumba (perfecto ejemplo #SierraGourmet ), o revisitar interesantes opciones europeas como Le Petit Commerce (Burdeos) o Cavalariça (Comporta), entre otros.



No obstante, este post se centra en las nuevas aperturas del año, esos rincones escondidos, algunos decubrimientos casuales y restaurantes disfrutados en diversos viajes. Hay más, pero había que hacer una selección; os los relaciono a continuación :

Un Estrella Michelín de primer nivel en Jaén : Bagá.
En Madrid :
Cruda Bar, con sus vinos naturales.
El Triperito, ese hermano pequeño de Tripea, que en breve se hará mayor.
Un rinconcito en el mercado de San Antón, como Marinero.
Las Hernandas, una taberna de ahora y de siempre, con Rebeca Hernández al mando.
Del delicioso viaje a Praga, el pintoresco Luka Lu.
Tres buenas opciones en la agradable zona de Comporta :
En distintas ubicaciones, dentro del Grupo Sublime, tanto Sado como Sem Porta son valores seguros.
Mesa, cercanía y calidad.
Por fin, un sushi de nivel en la Sierra de Madrid, y está en Moralzarzal, mi pueblo; Kyomu tiene el éxito garantizado. Otro #SierraGourmet de los buenos.
En la zona de Alicante, otra grata sorpresa como Open.
Y del último viaje del año por Puglia, rica pasta en Peppo (Bari) y un conjunto perfecto el de Trattoria Terra Madre (Alberobello), con su huerto propio.


Os deseo un Feliz 2025 a todos, y que nos siga trayendo nuevos disfrutes gastronómicos ... yo ya tengo algunos en mente.



martes, 24 de diciembre de 2024

Crema de algas, con toque de nécoras y gambones



Hoy es Nochebuena y mañana Navidad ... época de cocinar con gusto y alegría para nuestros seres queridos. Por eso, aquí vamos con un plato de cuchara, creo que muy navideño, y con notas diferentes.

Partiendo de un plato más clásico, como una crema de nécoras, nos vamos a una elaboración con un gusto a mar sensacional.

Pongámonos manos a la obra, y vamos a la receta.

INGREDIENTES (unas 8 personas)

- 4 nécoras.
- 4 gambones y las cabezas de otra docena y media.
- Una caja de algas deshidratadas de Porto Muiños. Wakame, Nori y Lechuga de mar.
- Un puerro, una cebolla, una chalota, 3 patatas pequeñas y medio pimiento rojo.
- 1/2 litro de nata líquida. 
- 100 gramos de mantequilla.
- 6 ó 7 dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal del Himalaya, una hoja de laurel, fenogreco, eneldo, azafrán, cebollino y un trozo de bulbo de hinojo.
- Agua.
- Vieiras (una por plato).
- Paquete de gulas (y si el presupuesto diera para angulas, el lujo sería máximo).

RECETA

Lo primero es elaborar un buen caldo : Chorro de aceite, donde sofreímos ligeramente media cebolla, medio puerro y el pimiento rojo. Añadimos agua (litro y medio), pizca de sal y la hoja de laurel. Incorporamos las cabezas y resto de cáscaras de gambones, junto con las carcasas de nécoras, una vez sacada la carne. Dejamos a fuego lento, alrededor de una hora, como máximo. Reservamos.


Las algas las hidratamos (seguimos las instrucciones de la caja), y reservamos un rato.


En una cazuela grande, aceite y los dientes de ajo, y pochamos el hinojo, media cebolla, medio puerro y la chalota, todo picadito. Seguimos con cebollino picado, sal, eneldo y unos granos de fenogreco.

Una vez dorado, añadimos las algas, junto con las patatas peladas y chascadas, y un poco de azafrán. Al rato, los gambones y la carne de nécora. Por último, la mantequilla.

Llega el momento del caldo y la nata líquida, junto a otro poco de azafrán. Fuego lento.

Tras una hora, apartamos del fuego y pasamos a batir, volviendo a verter todo a la cazuela, para seguir a fuego lento unos 20 minutos. Rectificamos de sal, si es preciso.


Las gulas las pasamos levemente por sartén con un par de dientes de ajo, y las vieiras las marcaremos en la plancha.


Presentamos la crema con una vieira y un poco de gulas........y a disfrutar con un buen vino blanco, con notas atlánticas y leve toque salino, que irá perfecto.

domingo, 1 de diciembre de 2024

Ensalada navideña : receta con recuerdos y para siempre


El nombre al plato se lo doy en base a que es una ensalada (si no igual, similar) que recuerdo desde que tengo uso de razón, en casa de mis abuelos el día de Navidad. Recogí el testigo hace unos años, para las cenas de Nochebuena que preparo en casa, y creo que es buen momento de que os la muestre, cuando ya no están ninguno de mis abuelos, pero sí en el recuerdo.

INGREDIENTES

Escarola (cantidad, al gusto)
Una granada
Nueces (peladas)
Ajo (un diente; en su defecto, en polvo)
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de Cabernet Sauvignon Forvm
Mostaza de Dijon
Miel
Sal Rosa del Himalaya
Pimienta de Jamaica

RECETA

Lo primero es vaciar la granada : cortamos por la mitad, y a base de golpecitos conseguiremos sacar todo, con un poco de paciencia.


En una ensaladera o bol grande (o dos, según la cantidad que vayais a hacer), colocamos la escarola, bien limpia y en trozos no muy grandes. Por encima, los granos de granada y las nueces en trozos pequeños. Hasta aquí, muy sencillo, como veréis.



La clave es la salsa, que le dará un toquecito picante y dulce, a la par. Cucharada de mostaza junto con un alegre chorro de miel; un poco de ajo bien picado, chorro de vinagre, sal, pimienta y aceite con alegría. Emulsionamos, para conseguir una salsa ligada. Mi consejo es que podais rectificarla según veais que va quedando.


La salsa por encima, y a la mesa. Un buen arranque navideño, elegante y muy sencillo.


Y como se puede tomar de arranque, no estaría mal acompañar con un rico vermú.


¡¡¡FELICES FIESTAS!!!